Nueva téoria de la evolución
La entrevista de Discover: Lynn Margulis
viernes, junio 17, 2011, 03:56 AM
e51b La entrevista de Discover: Lynn Margulis, 17 de junio de 2011

A continuación doy a conocer mi traducción de la Entrevista a Lynn Margulis de la revista Discover publicada en Internet el 17 de junio de 2011 escrita por Dick Teresi. Entre paréntesis encontrará mis comentarios.

La entrevista de Discover: Lynn Margulis dice que ella no es controversial, que tiene la razón

Son los neo-darwinistas, los genetistas de población, los investigadores de SIDA y los biólogos de habla inglesa en general los que están equivocados.



Una conversación con Lynn Margulis es una manera efectiva de cambiar la forma de pensar acerca de la vida. No sólo la vida de usted, sino toda la vida. Los científicos ahora reconocen cinco grupos de vida: bacterias, protoctistas [amibas, algas marinas], hongos [levadura, moho, hongos], plantas, y animales. Margulis, autodescrita “evolucionista” hace un caso convincente de que existen realmente dos grupos: bacterias y todo lo demás.

(En la revista Discover de marzo de 2006 se encuentra un artículo que lleva el título de "Unintelligent Design", que habla de manera extensa sobre los virus [Una traducción de todo el artículo se encuentra casi al final de este blog bajo el título de "El diseño no inteligente]. Habría que preguntarle a Lynn Margulis en dónde coloca a los virus dentro de sus conceptos).

Esa distinción la llevó a generar el descubrimiento de su vocación. En un artículo del año 1967 publicado en la revista "Journal of Theoretical Biology", Margulis sugirió que la mitocondria y los plástidos –estructuras vitales dentro de las células de animales y plantas– evolucionaron de las bacterias hace cientos de millones de años, después empezaron a unirse en comunidades interactivas y simbióticamente vivas una con la otra. Los resultantes de las fusiones arrojaron las células compuestas conocidas como eukaryotes, las cuales a su vez dieron origen a todo el resto de los protoctistas, hongos, plantas, y animales, incluyendo a los humanos. La noción de que todos somos hijos de bacterias parecía extravagante en el momento, pero ahora es ampliamente apoyada y aceptada. “La evolución de las células eukaryóticas fue el evento más importante en la historia del mundo orgánico”, dijo Ernst Mayr, el biólogo evolutivo líder del siglo pasado. “La contribución de Margulis a nuestra comprensión de factores simbióticos es de una importancia enorme”.

Sus ideas subsecuentes siguen siendo decididamente más controversiales. Margulis llegó a ver la simbiosis como la fuerza central detrás de la evolución de nuevas especies, una idea que ha sido minimizada por los biólogos modernos. La teoría dominante de la evolución [con frecuencia llamada neo-darwinismo] sostiene que las nuevas especies se originan a través de la acumulación gradual de mutaciones al azar, las cuales pudieran ser favorecidas o eliminadas por la selección natural. Para Margulis, la mutación al azar y la selección natural son simplemente dientes de los engranes de la evolución: los grandes saltos hacia el resultado de las fusiones entre diferentes tipos de organismos, lo cual ella llama simbiogénesis. Ver la vida como una red gigante de conexiones sociales ha colocado a Margulis en contra del tren de pensamiento actual y también en otros senderos de alto perfil. Ella se opone al entendimiento médico presente del Sida y considera que cualquier tipo de vida tiene un sentido de conciencia.

La misma Margulis es un organismo altamente social. Ahora, a sus 71 años, es muy conocida en la Universidad de Massachusetts, campus Amherst, donde está en la Facultad de Geociencias, conduciendo su bicicleta en cualquier clima y a cualquier hora del día. El entrevistador Dick Teresi, un vecino, casi la atropella cuando, vestida con un abrigo oscuro, se le atravesó enfrente de su auto muy tarde por la noche. En las tres ocasiones que se reunieron para esta entrevista, Teresi no podía dejar de notar que Margulis compartió su hogar con muchas otras personas: familia, estudiantes, profesores de visita, amigos, amigos de amigos y cualquier persona interesante que necesitara un lugar para quedarse.

La mayoría de los científicos diría que no hay controversia sobre la evolución. ¿Por qué usted no está de acuerdo?

Todos los científicos están de acuerdo en que la evolución ha ocurrido –que toda la vida viene de un ascendente común, que ha habido extinción, y que nuevas especies, nuevos grupos biológicos, se han creado. La pregunta es: ¿es la selección natural suficiente para explicar la evolución? ¿Es ésta la impulsora de la evolución?

(Yo no estoy de acuerdo en que toda la vida viene de un ascendente común. Mi teoría dice que cada especie tiene su propia evolución, pero con tendencias generales. La "selección natural" va en contra de la diversidad).

¿Y usted no cree que la selección natural es la respuesta?

Esta es la confrontación que tengo con los neo-darwinistas. Ellos enseñan que lo que está generando novedad es la acumulación de mutaciones al azar en el ADN, en una dirección establecida por la selección natural. Si usted quiere huevos más grandes, usted se mantiene seleccionando a las gallinas que están poniendo los huevos más grandes, y usted obtiene huevos cada vez más grandes. Pero usted también obtiene gallinas con plumas defectuosas y patas tambaleantes. La selección natural elimina y quizás mantiene, pero no crea.

(Considero que las mutaciones al azar destruyen, no generan evolución).

Esa parece una objeción muy básica. ¿Cómo, entonces, cree que la perspectiva neo-darwinista llegó a estar tan arraigada?

En la primera mitad del siglo 20, el neo-darwinismo se convirtió en el nombre dado a la gente que concilió el tipo de cambio evolutivo gradual descrito por Carlos Darwin con las reglas de herencia de Gregorio Méndel [las cuales en un principio ganaron mucho reconocimiento alrededor de 1900], en el que los rasgos fijos pasan de una generación a la siguiente. El problema fue que las leyes de la genética demostraron estasis, no cambio. Si usted tiene cultivo puro de flores rojas y cultivo puro de flores blancas, y las cruza, obtiene flores de color rosa. Usted regresa la cruza luego al padre rojo y podría obtener tres cuartas partes de rojo, y un cuarto de blanco. Méndel demostró que las flores abuelas y las flores descendientes podrían ser idénticas una a la otra. No hubo cambio a través del tiempo.

No hay duda de que Méndel tenía razón. Pero el darwinismo dice que ha habido cambio a través del tiempo, ya que toda la vida viene de un ancestro común –algo que parecía estar apoyado cuando, a principios del siglo 20, los científicos descubrieron que los rayos X y los químicos específicos causaban mutaciones. Sin embargo ¿los neo-darwinistas salieron alguna vez de sus oficinas? ¿Ellos, o sus seguidores modernos, los genetistas de población, alguna vez van a ver lo que está sucediendo en la naturaleza de la manera que Darwin lo hizo? Darwin era un buen naturalista. Si usted realmente quiere estudiar la evolución, tiene que salir afuera algunas veces, porque usted verá la simbiosis por todas partes.

(Originalmente, Carlos Darwin apabulló a los científicos de su época, tuvo y tiene seguidores que lo defendieron y defienden rabiosamente, sus conceptos se hicieron costumbre y luego religión y los líderes de esos pensamientos terminaron comportándose como si fueran una mafia. Para corroborarlo hay que leer los escritos de darwinistas inconformes: inician con alabanzas para Darwin, dicen todo lo que quieren en contra y terminan con más alabanzas para Darwin. Si no lo hacen así no vuelven a ver dinero de apoyo a la ciencia. Los seguidores de Darwin se hacen cínicos: científicos como Stephen Jay Gould cuanto escribió fue en contra de los conceptos de Carlos Darwin, sin embargo, por haber puesto un párrafo en donde decía que a lo mejor él, Stephen Jay Gould, pudiera estar equivocado, lo declararon darwinista).

¿Entonces Méndel omitió algo? ¿Estaba equivocado Darwin?

Yo diría que ambos dieron explicaciones incompletas. Los rasgos que siguen las leyes de Méndel son triviales. ¿Tiene usted un pico de viuda o una rayita de cabellera recta? ¿Tiene usted lóbulos colgantes de las orejas, o los tiene adjuntos? ¿Es usted del género femenino o masculino? Méndel encontró siete rasgos que siguieron sus leyes exactamente. Pero los neo-darwinistas dicen que las nuevas especies emergen cuando ocurren las mutaciones y modifican un organismo. Yo había pensado una y otra vez que la acumulación de mutaciones al azar llevaba a un cambio evolucionario que llevaba a una nueva especie. Yo creía eso hasta que busqué la evidencia.

(Los cambios evolucionan una especie, no crean una nueva).

¿Qué clase de evidencia la volvió en contra del neo-darwinismo?

Lo que a uno le gustaría ver es un cambio gradual de una especie a otra en el campo, en el laboratorio, o en el registro fósil y preferiblemente en los tres. El gran misterio de Darwin fue la razón de que no había registros de todo antes de un punto específico [que data de hace 542 millones de años por investigadores modernos], y entonces de repente, en el registro fósil, usted obtiene casi todos los principales tipos de animales. Los paleontólogos Niles Eldredge y Stepen Jay Gould estudiaron los lagos en el Este de África y las islas del Caribe buscando el cambio gradual de Darwin de una especie de trilobito o caracol a otro. Lo que ellos encontraron fueron muchas variaciones de ida y vuelta en la población y luego –whoop-- una especie completamente nueva. No hay gradualismo en el registro de fósiles.

(Los científicos no han sabido visualizar que los ediacaranes se megatransformaron, evolucionaron, y "entonces de repente, en el registro fósil, usted obtiene casi todos los principales tipos de animales". No son nuevas especies, son las mismas especies evolucionadas por una macromutación, por eso son tan diferentes).

Gould utilizó el término “equilibrio puntuado” para describir lo que él interpretaba como verdaderos saltos en el cambio evolutivo. La mayoría de los biólogos no estaba de acuerdo, sugiriendo que falta una gran cantidad de evidencia de fósiles que no se ha encontrado aún. ¿Dónde está usted colocada en este debate?

“El equilibrio puntuado” fue inventado para describir la discontinuidad en la aparición de nuevas especies, y la simbiogénesis apoya la idea de que esas discontinuidades son reales. Un ejemplo: la mayoría de las almejas viven en las aguas muy profundas y oscuras. Entre un grupo de almejas está una especie cuyos ancestros ingerían algas –un alimento típico–, pero no podían digerirlas y las mantenían debajo de sus conchas. La concha, con el tiempo, se hizo translúcida, permitiendo entrar a los rayos del sol. Las almejas se alimentaron entonces de sus algas cautivas y su hábitat se expandió hacia las aguas soleadas, por lo que hay una discontinuidad entre las que viven en lugares oscuros, recolectoras de alimentos y los descendientes que se alimentan fotosintéticamente.

(En mi teoría las evidencias de la evolución se encuentran en los vestigios corporales, cicatrices y en la epigenética. Los fósiles también son bienvenidos como pruebas, sin embargo, pocos son los que verdaderamente sirven dado que quienes los encuentran los descartan por no ser pruebas para lo que ellos quieren. En 1913 encontraron a los boskops en el sur de África, fósiles cabezones que después de 20 años de deliberaciones fueron enviados al "archivo muerto" para que otras generaciones los estudiaran. Recientemente, encontraron una pelvis fosilizada con canal de nacimiento extra grande para dar a luz a bebés cabezones. Esos fósiles son más que suficientes para respaldar mi teoría. A continuación doy a conocer el dibujo 7b de mi libro "Cicatrices: nueva teoría de la evolución". En ella doy a conocer que los cambios en la fisonomía de una especie son abruptos y en algunas ocasiones casi inverosímiles. En cada ocasión de cambio también hay una probabilidad de creación aparente de nuevas especies, oportunidad creada por grandes cambios en la naturaleza. La variedad de ediacaranes es enorme, una por cada especie de "casi todos los principales tipos de animales". Las especies son las mismas, pero evolucionadas [más información en mi artículo "Respuesta a un evolucionista enojado”]).



¿Qué hay acerca de los estudios evolucionarios del famoso “pico del pinzón” de la década de 1970? ¿No reivindicaron a Darwin?

Peter y Rosemary Grant, un matrimonio de biólogos evolucionarios, dijeron: “Al diablo con toda esta teoría, queremos llegar y ver las especiaciones sucediendo". Ellos midieron, año tras año, los huevos, los picos, etcétera, de los pinzones en la Isla Dafne, una pequeña cima de un antiguo volcán en las Galápagos de Ecuador. Encontraron que durante las inundaciones u otras veces cuando no hay semillas grandes, las aves con grandes picos no pueden comer. Las aves mueren de inanición y se extinguen en esa isla.

(No hubo nuevas especies).

¿Documentaron los Grant la aparición de nuevas especies?

Ellos vieron este gran cambio: la extinción de las aves de gran pico y las de pico pequeño extenderse por toda la isla y siendo seleccionadas por el tipo de semillas que comían. Además, vieron mucha variación dentro de una especie, cambios con el tiempo. Pero nunca encontraron ninguna nueva especie –nunca. Ellos dirían que esperarían mucho tiempo hasta que encontraran una nueva especie.

(Una nueva especie no la pudieran ver a simple vista, sería microscópica y eso no es lo que andaban buscando).

Algunas de sus críticas de la selección natural suenan mucho como aquellas de Michael Behe, uno de los más famosos proponentes del “diseño inteligente”, y aun usted ha debatido a Behe. ¿Cuál es la diferencia entre sus opiniones?

Las críticas, incluyendo las de los creacionistas, tienen su razón de ser. Es sólo que ellos no tienen nada que ofrecer sino que fue diseño inteligente, o “Dios lo hizo”. Ellos no tienen alternativas científicas.

(Sí hay una alternativa científica, pero los creacionistas no la ven debido a que se auto limitan. No buscan la verdad. Buscan que la ciencia diga lo que ellos quieren que diga. Como la ciencia no dice lo que ellos quieren, entonces la ciencia está equivocada. La Biblia dice que deben buscar la verdad porque únicamente la verdad nos hará libres. No existe tal cosa como una verdad religiosa y una verdad científica. Sólo existe la verdad. Yo he generado una teoría de la evolución, que es la misma para los científicos y para los creyentes. Mi teoría se basa en que cada vez que hay un cambio en la naturaleza de los seres deja evidencias "por escrito" en la expresión genética del genoma, deja vestigios [que Carlos Darwin estudió. Ver mi artículo¬–traducción "Las partes inútiles del cuerpo" en este mismo blog], en las cicatrices que son las evidencias que todos tenemos de nuestra evolución [y que todos los demás seres tienen cada uno de acuerdo a su propia evolución]. ¿Necesita una persona creer en un ser divino para poder asimilar la teoría? Por supuesto que no. Todos tenemos las evidencias de nuestra evolución en nuestros cuerpos, independientemente de que crea. A los creyentes les digo: esa información estaba escrita en la Biblia hace unos 3,600 años: "Dios creó a todos los animales, cada uno de acuerdo a su especie" [Génesis 1: 21]. El que lo quiera creer por fe que lo crea. El que quiera creerlo por ciencia, que así sea. Es la misma teoría para ambos. Por favor, lea un resumen de esta teoría en mi "Respuesta a 'Un evolucionista enojado'", de Richard Dawkins, en este mismo blog).

Usted asevera que el mecanismo primario de la evolución no está en la mutación, sino en la simbiogénesis, en la cual nuevas especies aparecen a través de la relación simbiótica entre dos o más tipos de organismos. ¿Cómo funciona?

Todos los organismos visibles son producto de la simbiogénesis, sin excepción. Las bacterias son la unidad. La manera en que pienso acerca de todo el mundo es que es como una pintura puntillista. Usted la ve de lejos y se ve como la famosa pintura de Seurat, de gente en el parque. Vista de cerca los puntos son cuerpos vivos –diferentes distribuciones de bacterias. El mundo vivo floreció mucho antes que el origen de los organismos nucleados [las células eukaryóticas, que tienen material genético encerrado en membranas bien definidas]. No había animales, ni plantas, ni hongos. Era un mundo de bacterias –bacterias que se han hecho muy buenas para encontrar nichos especializados. La simbiogénesis reconoce que cada una de las formas visibles de vida es una combinación o comunidad de bacterias.

(A continuación, doy a conocer la ilustración número 7c de mi libro "Cicatrices", en donde se muestra observando de abajo hacia arriba que 2 seres independientes se unen para convertirse en uno solo. Esos 2 seres independientes son el óvulo y el espermatozoide. El óvulo lleva incluida la genética de la mitocondria. Cada especie tiene su propia ilustración de la evolución. La vida anterior a la unión del óvulo y del espermatozoide está descifrada en los ovarios y en los testículos. La vida posterior a la unión del óvulo y del espermatozoide se puede estudiar en la matriz y ambas vidas, la anterior y la posterior están correlacionadas, cada vez que hubo un cambio genético en los ovarios o en los testículos también lo hubo en la matriz, cada especie de acuerdo con su propia evolución).



¿Cómo pudieron las comunidades de bacterias haber formado completamente nuevos y más complejos niveles de vida?

La simbiogénesis reconoce que la mitocondria [las fábricas de energía] en animales, plantas y células fungales, vinieron de bacterias que utilizan oxígeno y los cloroplastos en las plantas y en las algas –los cuales llevan a cabo la fotosíntesis– vienen de las cianobacterias. Ésas solían ser llamadas algas azul-verde, y producen el oxígeno que respiran todos los animales.

¿Está usted diciendo que una bacteria de vida libre se convirtió en parte de la célula de otro organismo? ¿Cómo pudo haber sucedido eso?

En algún punto una amiba comió una bacteria, pero no la pudo digerir. La bacteria produjo oxígeno o fabricó vitaminas, proporcionando una ventaja de sobrevivencia para sí misma y para la amiba. A su tiempo, la bacteria dentro de la amiba se convirtió en mitocondria. Los puntos verdes que usted ve en las células de las plantas se originaron como cianobacterias. Esto ha sido comprobado sin ninguna duda.

(En el ser humano, el óvulo se come al espermatozoide despojándolo de la cubierta y de la cola y genera una unión que de ahí en adelante evoluciona como un solo ser. De esta manera, la evolución se repite con la generación de cada nuevo ser de esa especie. En los demás seres, en la mayoría hay mucha similitud, pero cada uno tiene sus propias peculiaridades).

¿Y ese tipo de sociedad lleva a un mejor cambio evolucionario?

El punto es que la evolución sucede en grandes saltos. Esa idea ha sido llamada macromutación, y fui denigrada en Harvard en 1967 por mencionarlo. “¿Usted cree en la macromutación? ¿Usted cree en las características adquiridas?", el importante catedrático Keith Porter me preguntó con una sonrisa de desprecio. No, yo creo en los genomas adquiridos.

(Yo sí creo en la macromutación: tenemos un caterpilar, un gusano, convertido en una polilla, un insecto volador. Los chinos ya lo sabían hace miles de años. ¿Cuál es el problema de aceptar un conocimiento milenario? ¿Qué Carlos Darwin no lo dijo? En la ilustración en forma de escalera podemos ver que en una de las etapas de nuestra gestación [evolución] nos transformamos de una ostia ovalada con una larga protuberancia en medio [similar al ediacaran dickensonia] a un ser cabezón, botijón, coludo y sin extremidades en la siguiente etapa [parecido a un caballito de mar]. ¿Es o no es una macromutación? ¡Que se ría quien quiera reírse!).



¿Puede dar un ejemplo de la simbiogénesis en acción?

Mire ésta portada de "Plant Physiology" [una importante revista en el campo de la Fisiología]. El animal es un molusco joven. No tiene ascendencia de fotosíntesis. Luego se alimenta con algas y recibe a los cloroplastos, y dos semanas después el mismo animal está totalmente verde, se hace completamente fotosintético y se encuentra tomando el sol. A finales de septiembre, esos caracoles se hacen rojos y amarillos y se ven como hojas muertas. Cuando ponen huevos, esos huevos contienen el gene de la fotosíntesis dentro. U observe a una vaca. Ésta es un tanque de fermentación de 150 litros con cuatro patas. Ésta no puede digerir hierba y necesita una mezcla completa de organismos simbióticos en su sobrecrecido esófago para digerirla. La diferencia entre las vacas y las especies relacionadas como el bisonte o el ciervo almizclero debe ser rastreada, en parte, a los diferentes simbiontes que mantienen.

(Cuando ponen los huevos llevan los genes de ambos y en la incubación de los mismos se repite la evolución, cada especie de acuerdo a sí misma).

Pero si esas sociedades simbióticas son tan estables ¿cómo pueden impulsar el cambio evolucionario?

La simbiosis es un fenómeno ecológico donde un tipo de organismo vive en contacto físico con otro [1]. La simbiosis de largo plazo lleva a nuevas estructuras intracelulares, nuevos órganos y sistemas de órganos, y nuevas especies en un ser incorporan otro ser que ya es bueno en algo más [2]. Este modo importante de innovación evolucionaria ha sido ignorado por los denominados biólogos evolucionarios. Ellos piensan que son dueños de la evolución, sin embargo, son básicamente zoólogos antropocéntricos [3]. Ellos participan en el juego mientras que desconocen cuatro de cinco cartas. Las cinco son: bacterias, protoctistas, hongos, animales y plantas, y ellos están jugando con sólo animales —una quinta parte de la baraja [4]. Los biólogos evolucionarios creen que el patrón evolucionario es un árbol. No es así. El patrón evolucionario es una red –las ramas se fusionan, como cuando las algas y los caracoles se unen y se quedan juntos [5].

(Ya vimos cómo el óvulo se come al espermatozoide [1]. Todas las uniones son de largo plazo y cada unión lleva a nuevas estructuras intracelulares, nuevos órganos y sistemas de órganos [2]. Si a usted, catedrática de una importante escuela no le creen ¿me irán a creer a mi? [3]. Esa es una pandemia de la que formo parte. Yo observo la vida, me hago preguntas y estudio buscando las respuestas en donde pueda. He observado animales y más al ser humano. Ni usted ni yo observamos a los virus [4]. El patrón evolucionario no es un árbol, ni es una red, es una escalera que inicia doble para luego juntarse y evolucionar juntos en la misma escalera como se muestra en la ilustración de la unión del óvulo y el espermatozoide [5]. [Nunca fui bueno para el dibujo. Los dibujos 7b y 7c debieron haber sido uno solo]).

En contraste, el punto de vista simbiótico de la evolución tiene un largo linaje en Rusia, ¿verdad?

Desde el principio los rusos dijeron que la selección natural era un proceso de eliminación y no podría producir toda la diversidad que vemos. Ellos entendieron que la simbiogénesis era una fuente importante de innovación y rechazaron a Darwin. Si el mundo de habla inglesa es dueño de la selección natural, los rusos son dueños de la simbiogénesis. En 1924 Boris Mikhaylovich Kozo-Polyansky escribió un libro llamado "Simbiogénesis: un nuevo principio de evolución", en el cual reconcilió la selección natural de Darwin como el eliminador y a la simbiogénesis como el innovador. Kozo Polyiansky observó a la cilia –la cola ondulada que algunos microbios usan para propulsarse— y dijo que no sería del todo improbable que la cilia, la cola de las células espermatozoides, provengan de los “cítodos flagelados”, por medio de los cuales él claramente quiere decir bacterias nadadoras.

(A continuación doy a conocer la ilustración 4d de mi libro "Cicatrices", donde muestra una variedad de espermatozoides, cada uno con especificaciones diferentes. La vida se trata de diversidad).



¿Alguna vez ha sido verificada esta idea?

Los órganos sensoriales de los vertebrados tienen cilia modificada. Las varillas y las células de cono en el ojo tienen cilia, y el órgano del equilibrio en el oído interno está alineado con la cilia sensorial. Usted inclina su cabeza hacia un lado y un poco de piedras de carbonato de calcio en su oído interno llega a la cilia. Esto se ha sabido desde poco después de que llegó el microscopio electrónico en 1936. La cilia sensorial no vino de mutaciones al azar, llegó a través de adquirir un genoma completo de una bacteria simbiótica que ya podía percibir la luz y el movimiento. Específicamente yo pienso que fue una espiroqueta [una bacteria en forma de sacacorcho, que se convirtió en la cilia].

¿No causan sífilis las espiroquetas?

Sí, y la enfermedad de Lima. Hay muchos tipos de espiroquetas, y si estoy en lo correcto, algunas de ellas son ascendentes de los cilios en nuestras células. Las bacterias espiroquetas ya están optimizadas para la sensibilidad del movimiento, de la luz y los químicos. Todas las células eukaryóticas tienen un sistema de transporte interno –si estoy en lo correcto todo el sistema, llamado sistema citoesqueletal– provino de la incorporación de espiroquetas ancestrales. La mitosis, o la división de células, es el tipo de sistema de movilidad interna que proviene de esas bacterias de vida libre, simbióticas y nadadoras. Aquí está [ella muestra un video]: comparamos las colas de espermas nadadoras con las espiroquetas de nado libre. ¿Está lo suficientemente claro?

Y todavía esas ideas no son generalmente aceptadas. ¿Por qué?

¿Usted quiere creer que las colas de sus espermatozoides provienen de algunas espiroquetas? La mayoría de los hombres, la mayoría de los biólogos evolucionistas, no lo creen. Cuando ellos entienden lo que estoy diciendo, no les gusta.

(Cuando pregunto: Si el hombre engendra y la mujer concibe, gesta, pare, amamanta y cría, ¿quién es superior?, pocos hombres titubean para decir que la mujer, todos los demás, hombres y mujeres, sin titubear dicen que las mujeres. Adicionalmente digo: para hacer un bebé el hombre aporta un espermatozoide que sin un microscopio no se puede ver. La mujer aporta un óvulo, una esferita pequeñísima, pero visible a simple vista. Si la mujer no solamente aporta la incubadora sino también el 99.99% del material, ¿quién es superior? Por supuesto que la mujer. ¿Acaso el hombre no tiene importancia? Por supuesto que sí: el hombre produce millones y millones de espermatozoides para que la mujer use uno, el hombre lo hace [inconscientemente] con el fin de asegurar que haya diversidad. El hombre nace con la capacidad de crear imágenes mentales que le permiten el potencial de crear arte, tecnología y ciencia de nacimiento. Soy ejemplo de lo que estoy diciendo: Obtuve una Licenciatura en Administración de Empresas de College of the Ozarks en Clarksville, Arkansas, sin embargo, he generado una teoría sobre la evolución. A algunos hombres no les gusta que les diga que la mujer es superior. A algunas mujeres tampoco les gusta que les diga que la mujer es superior debido a que digo que su superioridad no les da privilegios, sino responsabilidades. Los científicos ponen en tela de duda mis conceptos porque no los obtuve en una escuela de renombre mundial sino de mis propios estudios y además resienten que un autodidacta les diga que sus 30 ó 40 años de estudio de la teoría de Darwin fueron años desperdiciados. A algunos religiosos les gusta que les diga que la Biblia no sólo es un libro sobre religión sino uno de ciencia, historia y sociología también. Sin embargo, el minuto que les digo que a la Biblia la cambiaron para decir que el hombre fue primero, ya ni siquiera quieren oír las pruebas que tengo para decirlo. De esta manera Lynn Margulis y un servidor tenemos en común que mucha gente no entiende o no le gusta lo que decimos).

Normalmente pensamos en las bacterias como estrictamente dañinas. ¿Está en desacuerdo?

No podríamos vivir sin ellas. Ellas mantienen nuestra fisiología ecológica. Hay vitaminas en las bacterias sin las cuales usted no podría vivir. El movimiento en sus gases y heces fecales nunca tomaría lugar sin bacterias. Hay cientos de maneras en las cuales su cuerpo no pudiera funcionar sin ellas. Entre los dedos de sus pies hay una jungla, bajo sus brazos hay una jungla. Hay bacterias en su boca, muchas espiroquetas, y otras bacterias en sus intestinos. No le damos importancia a su influencia. Las bacterias son nuestros ancestros. Uno de mis estudiantes hace años se cortó profundamente con un vidrio y accidentalmente se inoculó con al menos 10 millones de espiroquetas. Todos nos asustamos, pero no pasó nada. Él ni siquiera tuvo una reacción alérgica. Esto nos dice que a menos que esos microbios tengan una historia con personas, entonces no son dañinas.

¿Está usted diciendo que solamente las bacterias dañinas son las que comparten una historia evolucionaria con nosotros?

Correcto. Las espiroquetas peligrosas, como la treponema de la sífilis o la borrelia de la enfermedad de Lima por mucho tiempo han tenido relación simbiótica con nosotros. Probablemente ellas tuvieron relaciones con los monos prehumanos de los cuales evolucionaron los humanos. La treponema ha perdido cuatro quintas partes de sus genes, debido a que usted está haciendo cuatro quintas partes del trabajo para éste. Y todavía la gente no quiere entender que la infección crónica con espiroquetas es un ejemplo de simbiosis.

(¿Y de dónde sacó Lynn Margulis que los humanos evolucionamos de monos prehumanos? ¿Del mismo Carlos Darwin que está probando que está equivocado? En la ilustración de la evolución en forma de escalera no existen los monos prehumanos de donde dizque evolucionamos. Los monos tienen sus propias ilustraciones sobre la evolución en forma de escalera. Cada especie de acuerdo a sí misma).

Usted ha hecho que se molesten muchos investigadores médicos con la sugerencia de que las espiroquetas en forma de sacacorcho se convierten en “cuerpos redondos” durmientes. ¿De qué se trata todo este debate?

Las espiroquetas se convierten en cuerpos redondos en cualquier condición desfavorable, donde sobreviven pero no pueden crecer. El cuerpo redondo está en una etapa durmiente que tiene todos los genes y puede empezar a crecer de nuevo, como una espora de hongos. Las espiroquetas de la enfermedad de Lima se convierten en cuerpos redondos si usted los suspende en agua destilada. Luego salen y empiezan a crecer tan pronto como los pone en el medio alimenticio propio con suero. El mito común es que la penicilina mata las espiroquetas y por lo tanto la sífilis no es un problema. Pero la sífilis es un problema mayor debido a que las espiroquetas permanecen escondidas como cuerpos redondos y se convierten en parte de la misma química de la persona, la cual ellos expropian para reproducirse. Ciertamente, la serie de síntomas, o síndrome, presentado por los sifilíticos se traslapan completamente con otro síndrome: el SIDA.

Espere, ¿lo que usted está sugiriendo es que el SIDA realmente es sífilis?

Hay un vasto cuerpo de literatura sobre la expansión de la sífilis de los años 1500s hasta después de la Segunda Guerra Mundial, cuando la enfermedad era supuestamente curada por la penicilina, pero los mismos síntomas ahora describen al SIDA perfectamente. Esto está en el artículo “Resurgimiento de nuestro Gran Imitador”. Nuestra aseveración es que no hay evidencia de que el VIH sea un virus infeccioso, o incluso una entidad del todo. No hay un documento científico que compruebe que el VIH cause el SIDA. Kary Mulls, ganador del premio Nobel por la secuenciación del ADN y muy conocido por sus opiniones científicas no convencionales, dijo en una entrevista que estaba buscando una evidencia sustancial de que el VIH causa el SIDA y descubrió: “No existe ninguna evidencia”.

La sífilis ha sido llamada “el gran imitador” debido a que los pacientes presentan un rango completo de síntomas en un orden dado. Usted tiene un chancro genital, los síntomas se van, luego usted tiene la viruela, es un problema de la piel, y se hace crónico y usted se enferma cada vez más. La idea de que la penicilina mata la causa de la enfermedad es una locura. Si usted trata el chancro sin dolor en los primeros días de la infección, usted puede detener la bacteria antes de que se desarrolle la simbiosis, pero si a usted realmente le da sífilis, todo lo que tiene que hacer es vivir con ella. La espiroqueta vive permanentemente como un simbionte en el paciente. La infección no puede ser combatida porque se convierte en parte del genoma del paciente y la bioquímica de la síntesis de proteína. Después de que la sífilis establece la relación simbiótica con una persona se hace dependiente de las células humanas y es indetectable a través de cualquier prueba.

¿Hay alguna conexión entre la sífilis y la enfermedad de Lima, la cual es causada por una espiroqueta y se dice que también es difícil de tratar cuando es diagnosticada tarde?

Tanto la treponema que causa la sífilis y la borrelia que causa la enfermedad de Lima contienen sólo una quinta parte de los genes que necesitan para vivir por sí mismas. Las espiroquetas relacionadas de esas dos enfermedades para vivir por sí mismas, necesitan 5 mil genes en sus cuerpos. Los 4 mil productos genéticos faltantes de los genes necesarios para el crecimiento bacterial pueden ser suministrados por el tejido humano, cálido y húmedo. Esta es la razón por la que la enfermedad de Lima, la borrelia y la treponema de la sífilis son simbiontes –ellos requieren de otro cuerpo para sobrevivir. Esas borrelias y treponemas tienen una larga historia dentro de la gente. La sífilis ha sido detectada en anormalidades del cráneo que se remontan a los antiguos egipcios. Pero yo estoy interesada en las espiroquetas solamente por nuestra ascendencia. Yo no estoy interesada en las enfermedades.

Cuando usted habla sobre la inteligencia evolucionaria de las bacterias, casi siempre se oye como si pensara en ellas como seres conscientes.

Yo pienso que la conciencia es una propiedad de todas las células vivas. Todas las células están envueltas por una membrana de su propia hechura. Para detectar los productos químicos –de alimentos o venenos– se necesita una célula. Para tener un sentido del olfato se toma una célula. Para detectar la luz, se necesita una célula. Usted tiene que tener una entidad limitada con los fotorreceptores dentro para detectar la luz. Las bacterias son conscientes. Esos seres bacteriales han estado presentes desde el origen de la vida y todavía están funcionando en el suelo y el aire y afectando la calidad del agua.

(Los virus no son células, no están envueltos en membranas. A continuación cito una porción del artículo "Diseño no inteligente":

[Pocas cosas sobre la Tierra son más desconocidas que los virus. El nombre mismo de virus, proviene de la palabra latina de “fango venenoso”, lo cual habla de la poca consideración que les tenemos. Su anatomía es igualmente confusa: suelta, en pequeños envoltorios de moléculas —ADN y ARN cubiertos de proteína— que habitan el mundo bajo que se encuentra entre la vida y la no vida. Los virus no tienen membranas celulares, como la tienen las bacterias; ni siquiera son células. Sólo parecen más como vida cuando invaden y utilizan la maquinaria de células vivientes para poder hacer más de sí mismas, muy a menudo matando a sus anfitriones en el proceso. Su eficiencia para hacerlo los cataloga entre los asesinos más terribles: el virus de la ébola, el VIH, la viruela, y la influenza. Sin embargo, los antibióticos no les hacen nada, en verdad porque no tienen nada de bióticos.

La existencia de los virus fue observada por primera vez justo hace más de un siglo por el botánico holandés Martinus Beijerinck. Él aplastó hojas de tabaco llenas de enfermedades y luego pasó la pulpa jugosa a través de un filtro de porcelana lo suficientemente fina como para atrapar hasta la bacteria más pequeña. Cuando el fluido filtrado infectó a otras plantas, un mundo todavía aclimatándose a la teoría de gérmenes de Luis Pasteur se estaba enfrentando a una clase de patógenos aun más pequeños. Aquí había partículas tan pequeñas que permanecieron sin ser vistas hasta 1935, cuando los científicos armados con el recién inventado microscopio electrónico lograron tomar una fotografía del “veneno” que se observó en la pasta de Beijerinck, hoy en día conocido como el virus mosaico del tabaco.

Menos organismo que una colección amontonada de partículas bioquímicas, el virus eventualmente concedió a Wendel M. Stanley, el líder del equipo de investigación que lo expuso, un premio Nobel en química en lugar de biología. El descubrimiento también activó un debate científico y filosófico intenso que todavía resuena: ¿qué es exactamente un virus? ¿Puede ser descrito adecuadamente como ser vivo? “La vida y el vivir son expresiones que los científicos han pedido prestadas del hombre común”, escribió el virólogo británico Norman Pirie. “Ahora, sin embargo, los sistemas están siendo descubiertos y estudiados, los cuales dicen que los virus obviamente no están vivos, ni tampoco obviamente muertos, y se hace necesario definir estas palabras o dejar de usarlas y acuñar otras”].

Las decepciones más grandes que he tenido, y he tenido muchas, las he vivido leyendo artículos de supuestos expertos que los terminan con la aceptación de que años de estudios no los han llevado a una conclusión clara.

El escrito a continuación es la traducción de un artículo que fue publicado en la revista Newsweek de agosto 8 de 2007 y que en inglés lleva el título de “The Human Family Shrub?”, y escrito por Sharon Begley. ¿El arbusto genealógico humano? [El artículo completo con mis comentarios se encuentra en este mismo blog]: Un nuevo descubrimiento sugiere que el homo erectus pudiera no haber evolucionado del homo habilis —y los 2 pudieran haber sido contemporáneos:

[La frase “arbusto genealógico” no se pronuncia con la misma naturalidad que lo hace “árbol genealógico“, sin embargo, cualquiera que hable acerca de la evolución humana más vale que se vaya acostumbrando. Por años, los científicos que estudian el origen humano han sabido que no hay un modelo simple en el cual un ancestro humano evolucionó en otro de una manera fácil y lineal dado que esto es un mito. En su lugar, a partir de hace 4 millones de años, media docena de especies del genus Australopitecus vivieron en África al mismo tiempo. Únicamente uno es nuestro ancestro directo; los otros fueron callejones revolucionarios sin salida, experimentos fallidos. Sin embargo, los expertos piensan que una vez que el linaje homo debutó hace aproximadamente 2.5 millones de años en el este de África con el homo habilis, las cosas se acomodaron, con el habilis evolucionando a homo erectus, que evolucionó en homo sapiens —nosotros— como lo dice la Biblia, cuando habla de que un individuo engendró a otro].

El título dice más que lo que mucha gente se imagina: ¡El tronco común es un mito!

[Dos fósiles descubiertos en Kenia sugieren que la evolución fue un proceso más turbio que eso. Uno de los especímenes, encontrado justo al este del Lago Turkana en Kenia, es la quijada superior de un habilis de hace 1.44 millones de años; el habilis se piensa que se extinguió hace 1.6 millones de años. El otro es un erectus, dicen sus descubridores, un cráneo bien preservado de hace unos 1.55 millones de años, y el más pequeño que se haya encontrado de esta especie. La fecha más reciente para el habilis muestra que éste y el erectus fueron contemporáneos por casi medio millón de años, desde hace 1.9 millones hasta hace 1.44 millones. La evidencia de que homo habilis y homo erectus vivieron al mismo tiempo en la cuenca del Lago Turkana hace “improbable que el homo erectus evolucionó del homo habilis”, dice Meave Leakey, la autora principal del artículo que anuncia el descubrimiento en la edición de la revista “Nature” –investigadora asociada del Museo Nacional de Kenia y profesora de investigación de la Universidad Stony Brook en Nueva York, ella es la esposa del antropólogo y naturalista Richard Leakey; la hija de ambos, Louise, la tercera generación de su familia en dedicarse a buscar fósiles, es una de las codescubridoras de los nuevos especímenes].

Es la tercera generación de la familia Leakey que busca fósiles, actividad continua por 100 años, por lo que son reconocidos a nivel mundial, para que ahora nos vengan a decir que no hay árbol y a lo mejor ni arbusto genealógico. Están elucubrando, están imaginando y ni siquiera se dan cuenta de que le atinaron. En verdad no saben nada sobre evolución, sin embargo, tienen acceso inmediato para publicar todo lo que no saben. Más información en el artículo ¿El arbusto genealógico humano? en este mismo blog).

Su perspectiva más bien nos empequeñece.

Las especies de algunos de los protoctistas tienen 42 millones de años de antigüedad. Las especies de mamíferos tienen una mediana de tiempo de vida en el registro fósil de aproximadamente 3 millones de años. ¿Y los humanos? ¿Sabe usted cómo va a reconocerlos en el índice fósil de Homo sapiens en el reciente registro fósil?: En los restos aplastados del automóvil. Habrá una capa en el registro fósil donde usted va a saber que la gente estuvo aquí por el automóvil. Será una capa muy delgada.

¿Nos sobrevaloramos a nosotros mismos como especie?

Sí, pero no podemos evitarlo. Mire, hay casi 7 mil millones de personas en la tierra ahora y hay 10 mil chimpancés, y los números se están haciendo menos cada día debido a que estamos destruyendo su habitat. Beg Morrison, quien escribió un libro maravilloso llamado "El Espíritu en el Gene", dice que aunque tenemos un 99 por ciento en común con los chimpancés, ese uno por ciento hace una enorme diferencia. ¿Por qué? Debido a que nos hace creer que somos lo mejor en la Tierra. Pero hay mucha evidencia de que somos “la mala hierba de los mamíferos”. Como muchos mamíferos, sobre poblamos nuestros hábitats y eso lleva a pobreza, miseria y guerras.

¿Por qué usted tiene una reputación de hereje?

Cualquiera que sea abiertamente crítico de los fundamentos de su ciencia es una persona non grata. Yo soy crítica de la biología evolucionaria que está basada en la genética de la población. Yo llamo a esto zoocentrismo. Los zoólogos aprenden que la vida empieza con animales, y ellos bloquean cuatro quintas partes de la información en la biología [a través de ignorar los otros cuatro grupos de vida] y toda la información en geología.

Usted ha atacado la genética de la población —el fundamento de mucha más investigación actual— llamándola “numerología”. ¿Qué quiere usted decir a través del término?

Cuando los biólogos evolucionarios usan los modelos por computadora para encontrar cuántas mutaciones se necesitan para llegar de una especie a otra, no son matemáticas –es numerología. Ellos están limitando el campo de estudio por alguna cosa que sea manejable e ignoran lo más importante. Tienden a no saber nada acerca de la química atmosférica y la influencia que ésta tiene en los organismos o la influencia que los organismos tienen en la química. No saben nada sobre sistemas biológicos como la fisiología, la ecología y la bioquímica. Darwin dijo que los cambios se acumulan con el tiempo, pero los genetistas de población están describiendo mezclas que son temporales. Todo lo que se conjuntó por sexo se divide en la siguiente generación por el mismo proceso. La biología evolucionaria la han confiscado los genetistas de población. Ellos son reduccionistas hasta el absurdo.

(Ésta es la base para descartar la teoría de "Fuera de África". Simple y llanamente no toman en consideración la pigmentación de la piel de los seres humanos [salieron negros de África, se hicieron blancos en Armenia, para convertirse en amarillos en China, para convertirse de nuevo en negros en Australia], la inmensa variedad de costumbres, la inmensa variedad de idiomas y dialectos, nueve familias de idiomas indoeuropeos derivados del sanscrito, 150 familias de idiomas en el continente americano, 4 ó 5 en África y 16 en Australia).

El genetista de población Richard Lewontin dio una plática en la Universidad de Massachusetts, en Amherst, hace aproximadamente seis años, y matematizó todo esto –los cambios en la población, las mutaciones al azar, la selección sexual, el costo y beneficio. Al final de su plática dijo: “Pues bien, hemos intentado examinar esas ideas en el campo y en el laboratorio y realmente no hay mediciones que equiparen las cantidades que he dado al respecto”. Esto simplemente me horrorizó. Por lo que dije: “Richard Lewontin, eres un gran conferencista para tener el valor de decir que esto no te ha llevado a ninguna parte”. Pero entonces "¿por qué sigues haciendo este trabajo?” y él miró alrededor y dijo: “Es lo único que sé hacer, y si no lo hago no tendría mi dinero de apoyo a la investigación”. Por lo tanto él es un hombre honesto y su repuesta es honesta también”.

(Cumple la especificación de alabar a Darwin y con eso es suficiente para obtener el apoyo a la investigación. El estrato inferior del darwinismo siempre insiste en que para que tenga credibilidad un artículo se requiere que esté publicado en una revista de gran categoría científica. El estrato superior del darwinismo se encarga de que no se publiquen artículos que no incluyan alabanzas a Carlos Darwin. Por lo expuesto, es obvio que estoy condenado a ser bloguero por el resto de mi vida).

¿Alguna vez se cansa usted de ser llamada controversial?

Yo no considero controversiales mis ideas. Las considero correctas.

(A las mías también las considero correctas, pero estoy consciente de que son controversiales, dado que piso muchos callos por donde quiera que camino. Todavía albergo la esperanza de que con mucha persistencia pueda hacer mella en los conceptos de mucha gente, incluyendo a los científicos).

Félix Rocha Martínez
www.cicatrices.com.mx
frocham@yahoo.com
Saltillo, Coahuila, México
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If Modern Humans Are So Smart, December 25, 2010
domingo, diciembre 26, 2010, 06:49 PM
Following is a transcription (and my commentaries in parenthesis) of an article published in Discover magazine in 12.25.2010 edition, written by Kathleen McAuliffe, by the name of:

If Modern Humans Are So Smart, Why Are Our Brains Shrinking?

John Hawks is in the middle of explaining his research on human evolution when he drops a bombshell. Running down a list of changes that have occurred in our skeleton and skull since the Stone Age, the University of Wisconsin anthropologist nonchalantly adds, “And it’s also clear the brain has been shrinking.”



“Shrinking?” I ask. “I thought it was getting larger,” the whole ascent-of-man thing.

“That was true for 2 million years of our evolution,” Hawks says. “But there has been a reversal.”

(Not according to my theory which it says: Evolution repeats itself in the development (what happens in testicles, ovaries and spawn) and in gestation (what happens in the womb) each species according to its own". In gestation in progressive stages the head has a lower proportion to the rest of the body. Now, allow me to show you the drawing 6-3 on page 105 of the medicine book "Embriología Clínica, el Desarrollo del Ser humano" (Clinic Embryology, The Development of the Human Being) of PhDs Keith L. Moore and T.V. N. Persaud that shows 4 fetuses. One 9 weeks old, another 12 weeks, another 16 weeks and the last one 38 weeks old.



And what it says in the illustration description: Diagram of changes of the proportions of the body during the fetal period. At 9 weeks, the head is almost half of the length of the fetus from top of head to coccyx. By 36 weeks, the circumferences of the cranial cavity and of the abdomen are almost the same. After this time, the circumference of the abdomen could be bigger. All the stages are drawn to the same total height. More information in my article "The Extinct Human Species That Was Smarter Than Us" (and Second Response to the Aquatic Ape Theory)" that was posted on April 3rd. 2008.The studied period includes the last 20,000 years and the results were pegged on Charles Darwin's concept that the head was getting bigger.

He rattles off some dismaying numbers: Over the past 20,000 years, the average volume of the human male brain has decreased from 1,500 cubic centimeters to 1,350 cc, losing a chunk the size of a tennis ball. The female brain has shrunk by about the same proportion. “I’d call that major downsizing in an evolutionary eyeblink,” he says. “This happened in China, Europe, Africa—everywhere we look.” If our brain keeps dwindling at that rate over the next 20,000 years, it will start to approach the size of that found in Homo erectus, a relative that lived half a million years ago and had a brain volume of only 1,100 cc. Possibly owing to said shrinkage, it takes me a while to catch on. “Are you saying we’re getting dumber?” I ask.

(No, more intelligent. Intelligence does not depend on the size of the brain, it depends on the connectivity of the same. Similar to computers that at the beginning were complete rooms and now one handheld can be more powerful than the initial ones).

Hawks, a bearish man with rounded features and a jovial disposition, looks at me with an amused expression. “It certainly gives you a different perspective on the advantage of a big brain,” he says.

After meeting with Hawks, I call around to other experts to see if they know about our shrinking brain. Geneticists who study the evolution of the human genome seem as surprised as I am (typical response: “No kidding!”), which makes me wonder if I’m the world’s most gullible person. But no, Hawks is not pulling my leg. As I soon discover, only a tight-knit circle of paleontologists seem to be in on the secret, and even they seem a bit muddled about the matter. Their theories as to why the human brain is shrinking are all over the map.

(Including my theory that I published in Internet on the 21st. of March, 2003 in my book "Cicatrices, nueva teoría de la evolución" [Scars, New Theory of Evolution", available only in Spanish]. From that book I present the following drawing:



Some believe the erosion of our gray matter means that modern humans are indeed getting dumber. [Late-night talk show hosts, take note—there’s got to be some good comic material to mine here.] Other authorities argue just the opposite: As the brain shrank, its wiring became more efficient, transforming us into quicker, more agile thinkers. Still others believe that the reduction in brain size is proof that we have tamed ourselves, just as we domesticated sheep, pigs, and cattle, all of which are smaller-brained than their wild ancestors. The more I learn, the more baffled I become that news of our shrinking brain has been so underplayed, not just in the media but among scientists. “It’s strange, I agree,” says Christopher Stringer, a paleoanthropologist and expert on human origins at the Natural History Museum in London. “Scientists haven’t given the matter the attention it deserves. Many ignore it or consider it an insignificant detail.”

(Non-domesticated animals went through the same reduction of the brain: the monkey, the turtle, the mouse, the lizard, the ant, etcetera.)

But the routine dismissal is not as weird as it seems at first blush, Stringer suggests, due to the issue of scaling. “As a general rule,” he says, “the more meat on your bones, the more brain you need to control massive muscle blocks.” An elephant brain, for instance, can weigh four times as much as a human’s. Scaling is also why nobody seems too surprised by the large brains of the Neanderthals, the burly hominids that died out about 30,000 years ago.

The Homo sapiens with the biggest brains lived 20,000 to 30,000 years ago in Europe. Called the Cro-Magnons, they had barrel chests and huge, jutting jaws with enormous teeth. Consequently, their large brains have often been attributed to brawniness rather than brilliance. In support of that claim, one widely cited study found that the ratio of brain volume to body mass—commonly referred to as the encephalization quotient, or EQ—was the same for Cro-Magnons as it is for us. On that basis, Stringer says, our ancestors were presumed to have the same raw cognitive horsepower.

(It looks like that the Neanderthal is being described, Cro-Magnons were more exquisite).

Now many anthropologists are rethinking the equation. For one thing, it is no longer clear that EQs flatlined back in the Stone Age. Recent studies of human fossils suggest the brain shrank more quickly than the body in near-modern times. More important, analysis of the genome casts doubt on the notion that modern humans are simply daintier but otherwise identical versions of our ancestors, right down to how we think and feel. Over the very period that the brain shrank, our DNA accumulated numerous adaptive mutations related to brain development and neurotransmitter systems—an indication that even as the organ got smaller, its inner workings changed. The impact of these mutations remains uncertain, but many scientists say it is plausible that our temperament or reasoning abilities shifted as a result.

(Some 12,700 years ago appeared the first evidences that we left behind being fruit gatherers due to the presence of ceramics in what today is Japan. My theory says that when we were fruit gatherers we were self reproducing hermaphrodites. The presence of a male is evidenced by ceramics. Please read Richard Dawkins's article "The Angry Evolutionist" and carefully read [please do not scan through, there are too many things that probably you never read about, it is a new theory of evolution] my response to this gentleman for more information. Previously there had been males, but they did not survive).

Numerous phone calls later, it dawns on me that the world’s foremost experts do not really know why our organ of intellect has been vanishing. But after long ignoring the issue, some of them have at least decided the matter is of sufficient importance to warrant a formal inquiry. They have even drawn some bold, albeit preliminary, conclusions.

(The problem is that the pattern of changes that Darwinists have [that of a monkey transforming itself into a human being, believed by faith given that there are not evidences] is not an adequate pattern of mutations and that does not allow them to piece together what they are learning. In other words, they give random answers due to the fact that new investigations do not square off with Charles Darwin's concepts).

Dumbing down

In search of a global explanation for our cranial downsizing, some scientists have pointed to a warming trend in the earth’s climate that also began 20,000 years ago. Since bulky bodies are better at conserving heat, larger frames may have fared better in the colder climate. As the planet warmed, selection might have favored people of slighter stature. So, the argument goes, skeletons and skulls shrank as the temperature rose—and the brain got smaller in the process. Stringer thinks there is something to that idea, but he doubts it is the whole explanation. As he points out, comparable warming periods occurred many times over the previous 2 million years, yet body and brain size regularly increased.

(In gestation there is not any interruption in the cranial reduction as a ratio to the dimensions of the body, therefore, according to this theory, the global warming or the glacier eras did not modify the pattern of changes).

Another popular theory attributes the decrease to the advent of agriculture, which, paradoxically, had the initial effect of worsening nutrition. Quite simply, the first farmers were not very successful at eking out a living from the land, and their grain-heavy diet was deficient in protein and vitamins—critical for fueling growth of the body and brain. In response to chronic malnutrition, our body and brain might have shrunk. Many anthropologists are skeptical of that explanation, however. The reason: The agricultural revolution did not arrive in Australia or southern Africa until almost contemporary times, yet brain size has declined since the Stone Age in those places, too.

(In gestation there is not any interruption in the cranial reduction as a ratio to the dimensions of the body, therefore, according to this theory, the arrival of agriculture did not modify the pattern of changes).

Which brings us to an unpleasant possibility. “You may not want to hear this,” says cognitive scientist David Geary of the University of Missouri, “but I think the best explanation for the decline in our brain size is the idiocracy theory.” Geary is referring to the eponymous 2006 film by Mike Judge about an ordinary guy who becomes involved in a hibernation experiment at the dawn of the 21st century. When he wakes up 500 years later, he is easily the smartest person on the dumbed-down planet. “I think something a little bit like that happened to us,” Geary says. In other words, idiocracy is where we are now.

(Unacceptable concept: We are not getting dumber).

A recent study he conducted with a colleague, Drew Bailey, led Geary to this epiphany. The aim of their investigation was to explore how cranial size changed as our species adapted to an increasingly complex social environment between 1.9 million and 10,000 years ago. Since that period predates the first alphabets, the researchers had no written record with which to gauge the social milieu of our predecessors. Consequently, the Missouri team used population density as a proxy for social complexity, reasoning that when more people are concentrated in a geographic region, trade springs up between groups, there is greater division of labor, the gathering of food becomes more efficient, and interactions among individuals become richer and more varied.

(The population density did not influence either in cranial reduction).

Bailey and Geary found population density did indeed track closely with brain size, but in a surprising way. When population numbers were low, as was the case for most of our evolution, the cranium kept getting bigger. But as population went from sparse to dense in a given area, cranial size declined, highlighted by a sudden 3 to 4 percent drop in EQ starting around 15,000 to 10,000 years ago. “We saw that trend in Europe, China, Africa, Malaysia—everywhere we looked,” Geary says.

(According to my theory, some 13,000 years ago was the most recent continuous arrival of males and accelerated the cranial reduction).

The observation led the researchers to a radical conclusion: As complex societies emerged, the brain became smaller because people did not have to be as smart to stay alive. As Geary explains, individuals who would not have been able to survive by their wits alone could scrape by with the help of others—supported, as it were, by the first social safety nets.

(A more complex society forces individuals to better prepare themselves in life. It used to be that to get ahead you had to know how to read and write, now that is not enough most anywhere).

Geary is not implying that our beetle-browed forebears would have towered over us intellectually. But if Cro-Magnons had been raised with techno-toys and the benefits of a modern education, he ventures, “I’m sure we would get good results. Don’t forget, these guys were responsible for the ‘cultural explosion’”—a revolution in thinking that led to such startling new forms of expression as cave paintings, specialized tools, and bones carved into the first flutes. In terms of raw innate smarts, he believes, they probably were as “bright as today’s brightest” and might even have surpassed us.

(Geary could be right).

Still, Geary hesitates to use words like genius or brilliant in describing them. “Practically speaking,” he explains, “our ancestors were not our intellectual or creative equals because they lacked the same kind of cultural support. The rise of agriculture and modern cities based on economic specialization has allowed the very brightest people to focus their efforts in the sciences, the arts, and other fields. Their ancient counterparts didn’t have that infrastructure to support them. It took all their efforts just to get through life.”

(Geary could be right).

Smaller but smarter

When I follow up with Hawks, the anthropologist who first tipped me off about our missing gray matter, I assume that his interpretation of the trend will be like Geary’s. But even though Hawks does not doubt the findings of the Missouri team, he puts a completely different [and, in his view, more uplifting] spin on the data.

Hawks spent last summer measuring skulls of Europeans dating from the Bronze Age, 4,000 years ago, to medieval times. Over that period the land became even more densely packed with people and, just as the Missouri team’s model predicts, the brain shrank more quickly than did overall body size, causing EQ values to fall. In short, Hawks documented the same trend as Geary and Bailey did in their older sample of fossils; in fact, the pattern he detected is even more pronounced. “Since the Bronze Age, the brain shrank a lot more than you would expect based on the decrease in body size,” Hawks reports. “For a brain as small as that found in the average European male today, the body would have to shrink to the size of a pygmy” to maintain proportional scaling.

Hawks chose to focus on Europe in the relatively recent past, he explains, because there is an exceptionally large number of complete remains from that era. That allowed him to reconstruct a detailed picture of what was happening during our downsizing. The process, he discovered, occurred in fits and starts. There were times when the brain stayed the same size and the body shrank—most notably, he says, from the Roman era until medieval times. But more frequently, the brain got smaller while the body remained the same. Indeed, Hawks says, that is the overarching trend for the thousands of years he studied.

The image of a brain dwarfed by its body conjures up dinosaurs, a group not exactly known for their intellectual prowess. But Hawks sees nothing alarming in the trend. Quite the contrary, he believes the startling decrease in our brain volume—both in absolute terms and relative to our stature—may be a sign that we are actually getting smarter.

As complex societies emerged, brains shrank because those previously unable to survive by wits alone could now scrape by with the help of others.

This upbeat perspective is shaped by Hawks’s focus on the energy demands of the brain. The organ is such a glutton for fuel, he says, that it gobbles up 20 percent of all the calories we consume. “So although a bigger brain can presumably carry out more functions, it takes longer to develop and it uses more energy.” Brain size probably depends on how those opposing forces play out.

The optimal solution to the problem, he suggests, “is a brain that yields the most intelligence for the least energy.” For evolution to deliver up such a product, Hawks admits, would probably require several rare beneficial mutations—a seeming long shot. But a boom in the human population between 20,000 and 10,000 years

ago greatly improved the odds of such a fortuitous development. He cites a central tenet of population genetics: The more individuals, the bigger the gene pool, and the greater the chance for an unusual advantageous mutation to happen. “Even Darwin knew this,” he says. “That’s why he recommended that animal breeders maintain large herds. You don’t have to wait so long for desirable traits to arise.”

Hawks notes that such changes would be consistent with the many brain-related DNA mutations seen over the past 20 millennia. He speculates that the organ’s wiring pattern became more streamlined, the neurochemistry shifted, or perhaps both happened in tandem to boost our cognitive ability.

(Hawks is partially right, the genetic expression got accelerated in large scale with the arrival of the male. Nevertheless, the original trend prevails, only accelerated).

A tamer breed

Other researchers think many of their colleagues are barking up the wrong tree with their focus on intelligence as the key to the riddle of our disappearing gray matter. What may have caused the trend instead, they argue, is selection against aggression. In essence, we domesticated ourselves, according to Richard Wrangham, a primatologist at Harvard University and a leading proponent of this view.

(Some are more domesticated than others. I observe closely the case of some mexicans that require more domestication, violence is present in some parts of Mexico, nevertheless they do not go astray from the cranial reduction pattern).

Some 30 animals have been domesticated, he notes, and in the process every one of them has lost brain volume—typically a 10

to 15 percent reduction compared with their wild progenitors. Domesticated animals also have more gracile builds, smaller teeth, flatter faces, a more striking range of coloration and hair types—and, in many breeds, floppy ears and curly tails. Except for those last two traits, the domesticated breeds sound a lot like us.

(In evolutionary terms, also non domesticated animals went through brain reduction, as we already saw it, there were big headed mice, turtles, ants and monkeys. Please read my article "An Advanced But Big Headed Monkey [and the corroboration of “The Extinct Human Species That Was Smarter Than Us”]).

“When you select against aggression, you get some surprising traits that come along with it,” Wrangham says. “My suspicion is that the easiest way for natural selection to reduce aggressiveness is to favor those individuals whose brains develop relatively slowly in relation to their bodies.” When fully grown, such an animal does not display as much aggression because it has a more juvenile brain, which tends to be less aggressive than that of an adult. “This is a very easy target for natural selection,” Wrangham argues, because it probably does not depend on numerous mutations but rather on the tweaking of one or two regulatory genes that determine the timing of a whole cascade of developmental events. For that reason, he says, “it happens consistently.” The result, he believes, is an adult possessing a suite of juvenile characteristics, including a very different temperament.

(In Mexico recently we have had 12 year old lads with a history of dangerous assassins and their cranial reduction has not been different).

To illustrate how this could happen, Wrang¬ham refers to an experiment that began half a century ago in Siberia. In 1958 the
Russian geneticist Dmitri Belyaev started raising silver f oxes in captivity,, initially selecting to breed only the animals that were the slowest to snarl when a human approached their cage. After about 12 generations, the animals evidenced the first appearance of physical traits associated with domestication, notably a white patch on the forehead. Their tameness increased over time, and a few generations later they were much more like domesticated dogs.. They had developed smaller skeletons, white spots on their fur, floppy ears, and curlier tails; their craniums had also changed shape, resulting in less sexual dimorphism, and they had lower levels of aggression overall. (These silver f oxes were more intelligent and accelerated their cranial reduction).

So what breeding effect might have sent humans down the same path? Wrangham offers a blunt response: capital punishment. “Over the last 100,000 years,” he theorizes, “language became sufficiently sophisticated that when you had some bully who was a repeat offender, people got together and said, ‘We’ve got to do something about Joe.’ And they would make a calm, deliberate decision to kill Joe or expel him from the group—the functional equivalent of executing him.” Anthropological records on hunter-gatherers suggest that capital punishment has been a regular feature of our species, according to Wrangham. In two recent and well-documented studies of New Guinea groups following ancient tribal custom, the ultimate punishment appears to be meted out to at least 10 percent of the young men in each generation.

(When a society gets more sophisticated it gets to be more intelligent and accelerates the cranial reduction).

Hunter-gatherers have killed bullies for 100,000 years. When you select against aggression, you get some surprising traits.

“The story written in our bones is that we look more and more peaceful over the last 50,000 years,” Wrangham says. And that is not all. If he is correct, domestication has also transformed our cognitive style. His hunch is based on studies—many done by his former graduate student Brian Hare—comparing domestic animals with their wild relatives. The good news, Wrangham says, is that “you can’t speak of one group being more intelligent than the other.”

(We already have seen that cranial reduction is not peculiar to the human being).

Hare, now an assistant professor of evolutionary anthropology at Duke University, agrees. “All you can say is that wild types and domesticates think differently.”

The two scientists point to the results of studies comparing the cognitive abilities of wolves and dogs. Wolves, with their larger brains, are more prone to flashes of insight, allowing them to solve problems on their own; dogs, with smaller brains, excel at using humans to help them. “Wolves seem to be a little bit more persistent than dogs in solving simple problems like how to open a box or navigate a detour,” Hare says. “Wolves persevere when dogs readily give up.” On the flip side, dogs leave wolves in the dust when it comes to tracking the gaze and gestures of their masters—or as Hare puts it, “They are very good at using humans as tools to solve problems for them.” And while dogs may appear lazy and pampered, some can survive for multiple generations in areas far removed from humans—an indication, Hare says, that they have retained an ability to adapt to the wild.

For more insight, Hare is now studying other primates, notably bonobos. He tells me he suspects that these great apes are domesticated chimps. As if on cue, bursts of exotic, birdlike trills suddenly drown out his voice over the phone. “Sorry about that,” he shouts over the line. “Those are the bonobos.” It turns out that as I am speaking to him, Hare is not at his desk at Duke but in a Congo forest where the bonobos live. “Bonobos look and behave like juvenile chimps,” he continues. “They are gracile. They never show lethal aggression and do not kill each other. They also have brains that are 20 percent smaller than those of chimps.”

(These bonobos are more intelligent and accelerated the cranial reduction).

Hare thinks bonobos became domesticated by occupying an ecological niche that favored selection for less aggressive tendencies. That niche, he says, offered more abundant sources of nutrition, so a habit of fighting over meals became less important to survival. From that lineage came the bonobos, highly cooperative primates known for their peaceful ways.

Both Wrangham and Hare see parallels between bonobo development and our own. Our self-domestication, they think, may hold the key to our species’ extraordinary motivation to cooperate and communicate —arguably the twin pillars supporting the whole of our civilization.

About face

Just as I begin to absorb these varying interpretations, I am hit with the next surprise in our human evolutionary narrative: After a long, slow retrenchment, human brain size appears to be rising again. When anthropologist Richard Jantz of the University of Tennessee measured the craniums of Americans of European and African descent from colonial times up to the late 20th century, he found that brain volume was once again moving upward.

Since evolution does not happen overnight, one would assume this sudden shift [much like the increase in height and weight] is unrelated to genetic adaptations. Hawks, for instance, says the explanation is “mostly nutrition.” Jantz agrees but still thinks the trend has “an evolutionary component because the forces of natural selection have changed so radically in the last 200 years.” His theory: In earlier periods, when famine was more common, people with unusually large brains would have been at greater peril of starving to death because of gray matter’s prodigious energy requirements. But with the unprecedented abundance of food in more recent times, those selective forces have relaxed, reducing the evolutionary cost of a large brain.

(I share the concept of "mostly nutrition", nevertheless, I consider that we generate evolution with our daily behavior, according to the latest epigenetics science. A young smoker father affects his children and grandchildren with the tendency to obesity and diabetes).

Whatever the reason for the recent uptick in cranial size, Jantz believes it is having an effect on how we think. Recent MRI studies, according to Jantz and other scientists, show that brain volume really does correlate with intelligence—at least as measured by that oft-celebrated but widely criticized metric, the IQ test. Seen from that perspective, a bigger brain sounds like good news. Then again, if aggressiveness rises with brain size, maybe not.

(The Japanese from before the Second World War changed a lot their appearance, now the Japanese of after the war are taller. I consider that it was mostly nutrition).

Perhaps, like so many things in life, our fluctuating brain size is a mixed bag—and in contrast to animal breeding, we cannot determine where evolution is taking us. “Natural selection is different from artificial selection in that it acts on every trait at once,” Stringer says. “It’s perfectly plausible our modern brain is smarter in some ways, dumber in others, and more docile overall.”

(The general pattern in gestation in my theory show us a cranial reduction. The better connectivity seems to be the dominant factor. It is backed up by the fact that each explosion of genetic expression in each gestation stage results in an additional layer in the brain cortex and we already have a total of 6 layers).

Available for talks over my theory.

Felix Rocha-Martinez
www.cicatrices.com.mx
frocham@yahoo.com
Saltillo, Coahuila, Mexico
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Si los humanos modernos son tan inteligentes, ¿por qué nuestros cerebros se están encogiendo?
sábado, diciembre 25, 2010, 03:39 AM
e50b Si los humanos modernos son tan inteligentes, 25 de diciembre de 2010

A continuación doy a conocer mi traducción y comentarios al artículo "If Modern Humans Are So Smart, Why Are Our Brains Shrinking?", publicado en la revista Discover, edición del 25 de diciembre de 2010, escrito por Kathaleen McAuliffe. Entre paréntesis encontrarán mis comentarios.

Si los humanos modernos son tan inteligentes, ¿por qué nuestros cerebros se están encogiendo?

John Hawks se encuentra en proceso de explicar su investigación sobre la evolución humana cuando hace una declaración inesperada: da a conocer una lista de cambios que han ocurrido en nuestro esqueleto y cráneo desde la Edad de Piedra. El antropólogo de la Universidad de Wisconsin impasiblemente agrega: "Y además es claro que el cerebro se ha estado encogiendo".



"¿Encogiendo?", pregunto. "Creí que se estaba haciendo más grande", por aquello de la superioridad del ser humano.

"Eso fue cierto por 2 millones de años de nuestra evolución", dice Hawks, "pero ha habido una marcha atrás".

(No de acuerdo con mi teoría, la cual dice: La evolución se repite en el desarrollo (lo que transcurre en testículos, ovarios y hueveras y en la gestación (lo que transcurre en la matriz), cada especie de acuerdo a sí misma. En la gestación, la cabeza en etapas progresivas cada vez tiene una menor proporción con relación al resto del cuerpo. Ahora, permítanme mostrarles el dibujo 6-3 de la página 105 del libro de medicina “Embriología Clínica, el Desarrollo del Ser Humano” de los doctores Keith L. Moore y T.V.N. Persaud que muestra 4 fetos. Uno de 9 semanas, uno de 12 semanas, uno de 16 semanas y el último de 38 semanas:



Y que dice en el pie de dibujo lo siguiente: Diagrama de cambios de proporciones del cuerpo durante el período fetal. A las 9 semanas la cabeza es casi la mitad de la longitud del feto de la parte superior de la cabeza al coxis. Hacia las 36 semanas, las circunferencias cefálica y abdominal son casi iguales. Después de esta fase la circunferencia del abdomen puede ser mayor. Todas las etapas se dibujaron a la misma altura total. Más información en mi artículo "La especie humana extinta que fue más inteligente que nosotros" [y segunda respuesta a la Teoría del Simio Acuático] que fue publicado el 3 de abril de 2008. El período estudiado es de los últimos 20mil años y los resultados se montaron sobre el concepto de Carlos Darwin de que la cabeza se estuvo agrandando).

Dice de corrido algunas cifras consternantes: En los últimos 20 mil años el promedio de volumen del cerebro humano masculino ha disminuido de 1500 centímetros cúbicos a 1350 cc, perdiendo un volumen aproximado a una pelota de tenis. El cerebro femenino se ha reducido en la misma proporción. "Yo diría que esa reducción importante se llevó a cabo en un parpadear evolucionario", dice. "Esto sucedió en China, Europa, África –en donde quiera que vimos".

Si nuestros cerebros mantienen su empequeñecimiento al mismo ritmo en los siguientes 20 mil años se empezará a aproximar al tamaño del cerebro del Homo erectus, un pariente que vivió hace medio millón de años y que tuvo un volumen cerebral de tan solo 1,100 cc. Posiblemente debido a tal reducción, me toma un buen rato asimilar la información. "¿Está usted diciendo que nos estamos haciendo más tontos?, pregunto.

(No, más inteligentes. La inteligencia no depende del tamaño del cerebro, depende de la conectividad del mismo. Al igual que las computadoras que al inicio eran del tamaño de una habitación, ahora, una que se puede llevar en la mano tiene más capacidad que las iniciales).

Hawks, un hombre echado para adelante de fisonomía redondeada y disposición jovial, me mira con una expresión divertida. "Verdaderamente que te da una perspectiva diferente sobre la ventaja de un cerebro grande", dice.

Después del encuentro con Hawks, les llamé a otros expertos para ver si sabían acerca del encogimiento de nuestro cerebro. Los genetistas que estudian la evolución del genoma humano parecen tan sorprendidos como yo lo estoy [respuesta típica: "¡Apoco!"], lo cual me hace preguntarme si yo soy la persona más crédula del mundo. Pero no. Hawks no me está tomando el pelo. Como yo pronto descubro, solamente un apretado círculo de paleontólogos parece compartir el secreto, e incluso ellos están un poco confusos sobre el aspecto. Sus teorías en cuanto a por qué se está encogiendo el cerebro humano las hay por todo el mapa.

(Incluyendo mi teoría que publiqué en Internet el 21 de marzo 2003 en mi libro virtual "Cicatrices. Nueva teoría de la evolución", que usted puede comprar en www.e-libro.net/libros/autorlibros.aspx autor Félix Rocha Martínez. De ese libro presento el siguiente dibujo:



Algunos creen que la erosión de nuestra materia gris significa que los humanos modernos de hecho se están haciendo más tontos [que los presentadores de los talk-shows de medianoche, tomen nota –aquí hay una cantera de material cómico]. Otras autoridades argumentan justo lo contrario. Cuando el cerebro se encogió, su alambrado se hizo más eficiente, transformándonos en más rápidos, en pensadores más ágiles.

Todavía otros creen que la reducción en el tamaño del cerebro es prueba de que nos hemos domesticado, de la misma manera que domesticamos a las ovejas, los cerdos, y el ganado, los cuales tienen un cerebro más pequeño que sus ancestros silvestres. Entre más sé, más me desconcierto de que las noticias sobre nuestro encogimiento del cerebro ha sido tan subestimado, no sólo en los medios sino entre los científicos. "Es extraño, yo estoy de acuerdo", dice Christopher Stringer, un paleoantropólogo y experto en orígenes humanos en el Museo de Historia Natural en Londres. "Los científicos no le han dado al asunto la atención que merece. Muchos lo ignoran o lo consideran un detalle insignificante".

(Los animales no domesticados también pasaron por la disminución del cerebro: el mono, la tortuga, el ratón, la lagartija, la hormiga, etcétera).

Pero el rechazo rutinario no es tan extraño como parece a primera vista, sugiere Stringer, debido a la cuestión de las escalas. "Como regla general", dice, "entre más carne haya en sus huesos, se requiere más cerebro para controlar los bloques masivos de músculo". Un cerebro de elefante, por ejemplo, puede pesar cuatro veces más que el humano. El hacer comparaciones es también la razón del porqué nadie parece demasiado sorprendido por los grandes cerebros de los neandertales, homínidos burdos que perecieron aproximadamente hace 30 mil años.

El Homo Sapiens, con el cerebro más grande, vivió hace 20 a 30 mil años en Europa. Llamado cromañón, era robusto y grande, con quijadas protuberantes y dientes enormes. Consecuentemente, su gran cerebro muy a menudo ha sido atribuido al tamaño en lugar de su inteligencia. Para respaldar esa afirmación, un estudio altamente citado encontró que la proporción de volumen de cerebro a la masa corporal --comúnmente referido como el cociente de encefalización, o CE –era el mismo para el cromañón que lo es para el ser humano presente. Sobre esa base, dice Stringer, nuestros ancestros se presume tuvieron la misma potencia burda cognitiva.

(Pareciera que al que están describiendo es el neandertal, el cromañón era menos burdo).

Ahora muchos antropólogos están repensando la ecuación. Para comenzar, ya no está claro que el CE fue parejo en la Edad de Piedra. Estudios recientes de fósiles humanos sugieren que el cerebro se redujo más rápidamente que el cuerpo en tiempos casi modernos. Más importante, los análisis del genoma ponen en duda la noción de que los humanos modernos son simplemente más delicados, pero, visto de cualquier otra manera, son versiones idénticas de nuestros ancestros, hasta el punto de cómo pensamos y sentimos. En el periodo en que el cerebro disminuyó de tamaño, nuestro ADN acumuló numerosas mutaciones adaptativas relacionadas con el desarrollo cerebral y los sistemas neurotransmisores –una indicación de que aún cuando el órgano se hizo más pequeño, su funcionamiento interno cambió. El impacto de estas mutaciones sigue siendo incierto. Sin embargo, muchos científicos dicen que es probable que nuestro temperamento o habilidad de razonamiento cambió como resultado de esto.

(Hace algunos 12 mil 700 años aparecieron las primeras evidencias de que dejamos de ser recolectores de frutos al haber presencia de cerámica en lo que hoy es Japón. Mi teoría dice que cuando éramos recolectores de alimentos fuimos hermafroditas autorreproductivas. Al haber cerámica ya había presencia de varones. Por favor, lea el artículo de Richard Dawkins "El evolucionista enojado" y cuidadosamente mi respuesta [hay muchas cosas que tal vez no haya leído en ninguna parte, es una nueva teoría de la evolución] a este personaje en tres partes para más información. Anteriormente ya había habido varones, pero no sobrevivieron).

Numerosas llamadas telefónicas posteriores me hacen pensar que los mayores expertos del mundo en verdad no saben realmente por qué nuestro órgano de intelecto se ha estado reduciendo. Sin embargo, después de mucho ignorar el tema, algunos de ellos al menos han decidido que este es de suficiente importancia como para requerir una investigación formal. Estos científicos han llegado a conclusiones, algunas audaces, aunque todavía preliminares.

(El problema es que el patrón de cambios que tienen [el de un mono convirtiéndose en ser humano, que lo creen por fe dado que no hay pruebas] no es adecuado y eso no les permite hilvanar lo que van aprendiendo. En otras palabras, están dando palos de ciego debido a que las nuevas investigaciones no cuadran con los conceptos de Carlos Darwin).

Haciéndonos más tontos

En la búsqueda de una explicación global para nuestra reducción craneal, algunos científicos han señalado una tendencia del calentamiento global de la Tierra que también empezó hace 20 mil años. Dado que los cuerpos voluminosos son mejores para conservar calor, las estructuras más grandes pudieran haber tenido mejor suerte en un clima más frío. En la medida en que el planeta se calentó, la selección pudiera haber favorecido a la gente con estructura más ligera. De esta manera, argumentan, los esqueletos y los cráneos se redujeron en la medida en que la temperatura se elevó –y el cerebro se hizo más pequeño en el proceso. Stringer considera que hay algo detrás de esa idea, sin embargo, duda que sea una explicación completa. Como él lo señala, periodos comparables de calentamiento ocurrieron muchas veces en los dos millones de años previos, sin embargo, el cuerpo y el tamaño del cerebro regularmente aumentó.

(En la gestación no hay interrupción en la reducción craneal como proporción de las dimensiones del cuerpo, por lo tanto, de acuerdo a esta teoría, el calentamiento global o las eras glaciares no modificaron el patrón de cambios).

Otra teoría popular atribuye el decremento a la llegada de la agricultura, la cual, paradójicamente, tuvo el efecto inicial de empeorar la nutrición. Simplemente, los primeros agricultores no lograron vivir del producto de la tierra y su dieta cargada de granos fue deficiente en proteínas y vitaminas –críticas como combustible para el crecimiento del cuerpo y del cerebro. En respuesta a una mala nutrición crónica, nuestro cuerpo y el cerebro pudieron haberse reducido. Muchos antropólogos, sin embargo, tienen escepticismo de esa explicación. La razón: la revolución agrícola no llegó a Australia o al sur de África hasta casi tiempos contemporáneos, sin embargo, el tamaño del cerebro ha declinado también desde la edad de piedra en esos lugares.

(En la gestación no hay interrupción en la reducción craneal como proporción de las dimensiones del cuerpo, por lo tanto, de acuerdo a esta teoría, la llegada de la agricultura no modificó el patrón de cambios).

Lo cual nos lleva a una posibilidad desagradable. "Usted bien pudiera no querer escuchar esto", dice el científico cognitivo David Geary de la Universidad de Missouri, sin embargo, "considero que la mejor explicación para el declive en el tamaño de nuestro cerebro es la teoría de la idiocracia". Geary se refiere a una película del 2006 epónima creada por Mike Judge acerca de un tipo ordinario que se ve involucrado en un experimento de invernación a finales del siglo 21. Cuando él despierta, 500 años después, fácilmente es la persona más inteligente de un planeta repleto de tontos. "Considero que algo un poco como eso nos sucedió", dijo Geary. En otras palabras, la idiocracia es el punto en que vivimos ahora.

(Concepto inaceptable. No nos estamos haciendo más tontos).

Un estudio reciente que él concretó con un colega, Drew Bailey, llevó a Geary a esta epifanía. La meta de su investigación fue explorar cómo cambiaba el tamaño del cráneo en la medida en que nuestra especie se adaptaba a un medio ambiente social cada vez más complejo, hace entre 1.9 millones y 10 mil años. Dado que ese periodo fue previo a los primeros alfabetos, los investigadores no tuvieron registro escrito con el cual medir el ambiente social de nuestros predecesores. Consecuentemente el equipo de Missouri utilizó la densidad poblacional como medida de complejidad social, razonando que cuando más gente hay concentrada en una región geográfica, se genera el comercio entre grupos y hay una mayor división de trabajo, la recolección de alimentos se hace más eficiente y las interacciones entre los individuos se hacen más ricas y más variadas.

(La densidad poblacional tampoco incidió en el achicamiento cerebral).

Bailey y Geary encontraron que la densidad de población ciertamente va de la mano con el desarrollo cerebral, pero de una manera muy sorprendente. Cuando los números de población eran bajos, como fue el caso de la mayor parte de nuestra evolución, el cráneo siguió haciéndose cada vez más grande. Sin embargo, en la medida en que la población cambió de esparcida a densa en un área dada, el tamaño del cráneo declinó, subrayado por una reducción repentina de 3 a 4 por ciento en la CE iniciando alrededor de hace 15 a 10 mil años. "Observamos esa tendencia en Europa, China, África, Malasia –en todos los lugares en donde observamos", dice Geary.

(De acuerdo a mi teoría, hace 13 mil años fue cuando llegó la más reciente presencia continua del varón, y aceleró la reducción craneal).

La observación condujo a los investigadores a una conclusión radical: en la medida en que emergieron las sociedades complejas, el cerebro se hizo más pequeño debido a que la gente no tuvo que ser más inteligente para mantenerse viva. Como lo explica Geary, los individuos que no hubieran sido capaces de sobrevivir por sus propios medios podían sobrevivir con la ayuda de otros –respaldados, como así lo fue, por las primeras redes sociales de seguridad.

(La sociedad compleja fuerza a los individuos a prepararse más en la vida. Anteriormente, para salir adelante había que saber leer y escribir, ahora eso no basta en casi ningún lado).

Geary no está implicando que nuestros antecesores de grueso bordo de hueso bajo las cejas pudieran haber sido más inteligentes que nosotros, sin embargo, si los cro-mañones hubieran sido criados con juguetes tecnológicos y los beneficios de la educación moderna, se aventura a decir, "estoy seguro que hubiéramos tenido buenos resultados. No olviden, estas personas fueron las responsables de la 'explosión cultural'" –una revolución en el pensamiento que condujo a nuevas formas sorprendentes de expresión tales como las pinturas rupestres, herramientas especializadas, y huesos que fueron transformados en las primeras flautas. En términos de inteligencia innata, burda, él considera que ellos probablemente fueron tan "inteligentes como los más inteligentes de hoy en día" y pudieran aun habernos rebasado.

(Geary pudiera estar en lo cierto).

Sin embargo, Geary titubea para usar palabras como genio o brillante al describirlos. "Hablando de manera práctica", explica, nuestros ancestros no fueron nuestros iguales creativos e intelectuales debido a que no tuvieron el mismo tipo de respaldo cultural. El advenimiento de la agricultura y de las ciudades modernas basado en la especialización económica ha permitido que la gente más brillante se enfoque en sus esfuerzos a la ciencia, las artes y otros campos. Sus contrapartes antiguas no tuvieron esa infraestructura para respaldarlos. Tomó todos sus esfuerzos tan sólo para sobrevivir".

(Geary pudiera estar en lo cierto).

Más pequeños, pero más inteligentes

Cuando le doy seguimiento a Hawks, el antropólogo que por primera vez dio a conocer nuestro faltante de materia gris, asumo que su interpretación de la tendencia será similar a la de Geary. Sin embargo, aun cuando Hawks no pone en tela de duda los hallazgos del equipo de Missouri, propone una versión completamente diferente [y, en su opinión, más gratificante] de la información.

Hawks pasó el pasado verano midiendo cráneos de europeos fechados de la edad de bronce, hace cuatro mil años, hasta la edad media. En ese periodo de tiempo la tierra se hizo más densamente poblada justo como lo predice el modelo del equipo de Missouri. El cerebro se redujo más rápidamente que lo que lo hizo el cuerpo, causando una reducción de los valores CE. En pocas palabras, Hawks documentó la misma tendencia que Geary y Bailey en su muestra de fósiles más antiguos; de hecho, el patrón que él detectó es aún más pronunciado. "A partir de la edad de bronce, el cerebro se redujo mucho más que lo que usted esperaría basado en un decremento de tamaño corporal", reporta Hawks. Para un cerebro tan pequeño como el encontrado en el varón europeo promedio de hoy en día, el cuerpo hubiera tenido que reducirse a la dimensión de un pigmeo" para mantener la escala proporcional.

Hawks escogió enfocarse en Europa en el pasado relativamente reciente, explica, debido a que hay excepcionalmente una cantidad grande de esqueletos completos de esa era. Eso le permitió reconstruir una imagen detallada de lo que estaba sucediendo durante nuestra reducción de tamaño cerebral. El proceso, descubrió él, ocurrió a salto de mata. Hubo tiempos cuando el cerebro mantuvo el mismo tamaño y el cuerpo se encogió –más notablemente, dice, de la era romana hasta los tiempos medievales. Sin embargo, más frecuentemente, el cerebro se hizo más pequeño mientras el cuerpo permaneció del mismo tamaño. Ciertamente, dice Hawks, esta es la tendencia generalizada para los miles de años que él estudió.

La imagen de un cerebro empequeñecido por su cuerpo nos recuerda a los dinosaurios, un grupo de seres no exactamente conocido por su capacidad intelectual. Sin embargo, Hawks no ve nada alarmante en la tendencia. Por el contrario, él considera que el sorprendente decremento en el volumen de nuestro cerebro –tanto en términos absolutos y relativos a nuestra estatura– pudiera ser una señal de que en realidad nos estamos haciendo más inteligentes. En la medida en que emergieron las sociedades complejas, los cerebros se redujeron debido a que aquellos previamente incapaces para sobrevivir sólo por su inteligencia ahora pudieran hacerlo con la ayuda de otros.

Esta perspectiva progresista es configurada por el enfoque de Hawks sobre las demandas de energía del cerebro. El órgano es tan demandante de combustible, dice, que absorbe hasta 20 por ciento de todas las calorías que consumimos. "De esta manera, a pesar de que un cerebro más grande puede presumiblemente llevar a cabo más funciones, toma más para desarrollar y usa más energía". La dimensión del cerebro probablemente depende de cómo estas fuerzas opuestas se enfrentan.

La solución óptima al problema, sugiere, "es un cerebro que otorga más inteligencia por la menor cantidad de energía". Para que la evolución entregue tal producto, Hawks admite, probablemente requerirá de varias mutaciones raras benéficas –algo poco probable. Sin embargo, una generación acelerada de población humana entre hace 20 mil y 10 mil años mejoró enormemente las probabilidades de ese desarrollo fortuito. Él cita una regla central de la genética de la población: entre más individuos, mayor será la diversidad genética, y entre más diversidad genética, hay la probabilidad de que suceda una mutación ventajosa inusual. "Aun Darwin sabía esto", dice. "Esta es la razón por la que él recomendó que los ganaderos mantuvieran rebaños grandes. Uno no tiene que esperar demasiado para obtener peculiaridades deseables".

Hawks hace notar que tales cambios serían consistentes con muchas mutaciones del ADN relacionadas con el cerebro en los últimos 20 mil años. Él especula que el patrón de condiciones del órgano se hizo más pulcro, y que cambió la neuroquímica, o tal vez ambos sucedieron a la par para elevar nuestra habilidad cognitiva.

(Hawks tiene parcialmente la razón, la expresión genética se aceleró en gran escala con la llegada del varón. Sin embargo, la tendencia original impera, sólo se reforzó adicionalmente).

Una raza dócil

Otros investigadores consideran que muchos de sus colegas están ladrando al árbol equivocado con sus enfoques sobre la inteligencia como la clave del enigma de la desaparición de la materia gris. Lo que pudiera haber causado la tendencia, argumentan, es la selección en contra de la agresión. En esencia nos hemos domesticado, de acuerdo con Richard Wrangham, un primatólogo de la Universidad de Harvard y un proponente líder de este punto de vista.

(Algunos están más domesticados que otros. Yo vivo de cerca el caso de mexicanos que les falta domesticación, la violencia impera en algunas partes del país, y no por eso no dejan de llenar el patrón de achicamiento craneal).

Algunos 30 animales han sido domesticados, hace notar, y en el proceso cada uno de ellos ha perdido masa cerebral –típicamente una reducción entre 10 y 15 por ciento comparado con sus progenitores silvestres. Los animales domesticados también tienen estructuras más delicadas, dientes más pequeños, caras más planas, y un rango más sorprendente de coloración y tipos de pelo –y en muchas razas, orejas caídas y colas rizadas. A excepción de estas dos últimas peculiaridades, las razas domesticadas se parecen mucho a nosotros.

(En términos evolutivos, también los animales no domesticados redujeron su cerebro. Como ya lo vimos anteriormente hubo ratones, tortugas, hormigas, monos cabezones. Ver mi artículo: Un mono avanzado, pero cabezón” [y corroboración de “La especie humana extinta que fue más inteligente que nosotros”]).

"Cuando se selecciona en contra de la agresión, se logran peculiaridades sorprendentes a la par", dice Wrangham. "Sospecho que es la manera más fácil para la selección natural de reducir la agresividad favoreciendo a aquellos individuos cuyos cerebros se desarrollan relativamente lentos con relación a sus cuerpos". Cuando están totalmente desarrollados tales animales no muestran tanta agresión debido a que tienen cerebros juveniles, lo cual da una tendencia a ser menos agresivos que los de un adulto. "Este es un blanco muy fácil para la selección natural", argumenta Wrangham debido a que probablemente no depende de numerosas mutaciones, sino que en su lugar dependen de modificar uno o dos genes regulatorios que determinan los tiempos de toda una cascada de eventos de desarrollo. Por esa razón, dice, "sucede consistentemente". El resultado, considera, es la posesión adulta de un abanico de características juveniles, incluyendo un temperamento muy diferente.

(En México recientemente hemos tenido jovencitos de 12 años con historial de asesinos y su reducción craneal no ha sido diferente).

Para ilustrar cómo sucede esto, Wrangham se refiere a un experimento que empezó hace medio siglo en Siberia. En 1958 el genetista ruso Dmitri Belyaev empezó a desarrollar zorras plateadas en cautiverio, seleccionando inicialmente las razas únicamente de los animales que eran los más lentos para gruñir cuando un humano se aproximaba a su jaula. Después de unas 12 generaciones, los animales evidenciaron la primera aparición de peculiaridades físicas asociadas con la domesticación, notablemente un parche blanco en la frente. Su docilidad aumentó con el tiempo, y unas cuantas generaciones después ya eran muy parecidos a perros domesticados. Habían desarrollado esqueletos más pequeños, puntos blancos en su pelaje, orejas caídas, y colas rizadas; sus cráneos también habían cambiado de forma, resultando en dimorfismo sexual menor y tenían niveles menores de agresión general.

(Estas zorras plateadas se hicieron más inteligentes y aceleraron la reducción craneal).

De esta manera ¿qué efecto de crianza pudiera enviar a los humanos al mismo sendero? Wrangham ofrece una respuesta burda: la pena capital. "En los últimos 100 mil años", teoriza, "el idioma se hizo lo suficientemente sofisticado que cuando se tenía algún agresor que era un ofensor repetitivo, la gente se juntaba y decía: 'Tenemos que hacer algo acerca de este tipo' y tomaban una decisión deliberada y calmada para matarlo o expelerlo del grupo –equivalente funcionalmente a ejecutarlo". Los registros antropológicos de los cazadores recolectores sugieren que la pena capital ha sido una peculiaridad regular de nuestra especie, de acuerdo con Wrangham. En dos estudios recientes y bien documentados de grupos de Nueva Guinea que siguen las costumbres tribales antiguas, la máxima pena parece ser llevada a cabo a cuando menos diez por ciento de los hombres jóvenes de cada generación.

(La sociedad, al hacerse más sofisticada, se hace más inteligente y acelera la reducción craneal).

Los cazadores-recolectores han matado a los agresivos durante 100 mil años. Cuando se selecciona la raza en contra de la agresión, se obtienen algunas peculiaridades sorprendentes.

"La historia escrita en nuestros huesos es que buscamos más y más la paz en los últimos 50 mil años", dice Wrangham. Y eso no es todo, si él está en lo correcto, la domesticación también ha transformado nuestro estilo cognitivo. Su presentimiento está basado en estudios –muchos hechos por su ex alumno graduado Brian Hare– comparando animales domésticos con sus parientes silvestres. La buena noticia, dice Wrangham, es que "usted no puede hablar de un grupo que es más inteligente que el otro".

(La reducción craneal no es privativa del ser humano, como ya lo hemos visto).

Hare, ahora profesor asistente de antropología evolucionaria en la Universidad de Duke, está de acuerdo. "Todo lo que uno puede decir es que los tipos silvestres y los domesticados piensan de manera diferente".

Los dos científicos señalan los resultados de los estudios comparando las habilidades cognitivas de los lobos y de los perros. Los lobos, con sus cerebros más grandes, están más orientados a destellos de conocimiento, permitiéndoles resolver problemas por sí mismos; los perros, con cerebros más pequeños, son excelentes para utilizar a los humanos para que les ayuden. "Los lobos parecen un poco más persistentes que los perros para resolver problemas simples tal como abrir una caja o irse por un atajo", dice Hare. "Los lobos perseveran cuando los perros fácilmente se dan por vencidos". Por el contrario, los perros dejan atrás a los lobos cuando se trata de rastrear la compostura de sus dueños –o como lo pone Hare, "son muy buenos en usar humanos como herramientas para que resuelvan sus problemas". Y mientras los perros pudieran parecer flojos y mimados, algunos sobreviven por varias generaciones en áreas muy remotas de humanos –una indicación, dice Hare, que han retenido la habilidad para adaptarse a la vida silvestre.

Buscando profundizar en sus conocimientos, Hare ahora estudia a otros primates, notablemente los bonobos. Dice que sospecha que estos grandes simios son domesticados. Como si estuvieran en una pista, de repente sonidos estruendosos, exóticos, parecidos a los de un pájaro opacan su voz en el teléfono. "Lamento que haya sucedido", grita a través de la línea. "Esos son los bonobos. Sucede que cuando estoy hablando con él, Hare no se encuentra en su escritorio en la Universidad de Duke, sino en la jungla del Congo donde viven los bonobos. "Los bonobos miran y se comportan como si fueran chimpancés juveniles", continúa diciendo. "Son gráciles. Nunca muestran una agresión letal y no se matan unos a otros. También tienen cerebros que son 20 por ciento más pequeños que los de los chimpancés".

(Estos bonobos son más inteligentes y aceleraron la reducción craneal).

Hare considera que los bonobos fueron domesticados a base de ocupar un nicho ecológico que favoreció la selección de tendencias menos agresivas. Ese nicho, dice él, ofreció recursos nutricionales más abundantes, de esta manera el hábito de luchar por la comida se hizo menos importante para la supervivencia. De ese linaje llegaron los bonobos, primates altamente cooperativos conocidos por sus actitudes pacíficas.

Tanto Wrangham como Hare ven paralelos entre el desarrollo de los bonobos y el nuestro. Nuestra autodomesticación, consideran ambos, pudiera tener la clave de la motivación extraordinaria de nuestra especie para cooperar y comunicar –lo que algunos dicen que son el par de pilares que respaldan toda nuestra civilización.

Cambio de dirección

En la medida en que empiezo a absorber las diferentes interpretaciones, me llega la siguiente sorpresa en nuestra narrativa evolucionaria humana: después de un lento y largo retroceso en el tamaño del cerebro humano pareciera que se está incrementando de nuevo. Cuando el antropólogo Richard Jantz de la Universidad de Tennessee midió los cráneos de estadounidenses de ascendencia europea y africana de los tiempos coloniales hasta finales del siglo 20, encontró que el volumen cerebral nuevamente se estaba elevando.

Dado que la evolución no sucede de la noche a la mañana, uno pudiera asumir que este cambio repentino [muy similar al aumento de altura y peso] no está relacionado con adaptaciones genéticas. Hawks, por ejemplo, dice que la explicación es "mayormente nutricional". Jantz está de acuerdo, sin embargo, todavía considera que la tendencia tiene "un componente evolucionario debido a que las fuerzas de la selección natural han cambiado radicalmente en los últimos 200 años". Su teoría: en periodos anteriores, cuando la hambruna era más común, la gente con cerebros inusualmente grandes hubieran estado en mayor peligro de morir de hambre debido a los grandes requerimientos de energía de la materia gris. Sin embargo, con la abundancia sin precedentes de comida en tiempos más recientes, esas fuerzas selectivas se han disipado, reduciendo el costo evolucionario de un cerebro grande.

(Comparto el concepto de "mayormente nutricional", sin embargo, considero que generamos evolución con nuestro comportamiento cotidiano, de acuerdo con la más reciente ciencia de la epigenética. Un padre fumador joven afecta a hijos y nietos con tendencia a la obesidad y a la diabetes).

Cualquiera que sea la razón para el reciente aumento del tamaño del cráneo, Jantz considera que está teniendo un efecto en cómo pensamos. Estudios recientes del IMR, de acuerdo con Jantz y otros científicos, muestran que el volumen cerebral en verdad está correlacionado con la inteligencia –cuando menos cuando está medida por el tan a menudo celebrado pero ampliamente criticado método de medición, la prueba del IQ. Visto desde esa perspectiva, un cerebro más grande suena como buenas noticias. Entonces de nuevo, la agresividad tal vez se eleva con la dimensión del cerebro, pero tal vez no lo hace.

(Los japoneses de antes de la Segunda Guerra Mundial cambiaron mucho su fisonomía, ahora son mucho más altos y considero que los cambios fueron mayormente por el cambio nutricional).

Tal vez, al igual que muchas otras cosas en la vida, nuestro tamaño cerebral fluctuante es una mezcla de elementos –y en contraste a la cruza de animales, no podemos determinar a dónde nos está llevando la evolución. "La selección natural es diferente de la selección artificial en cuanto ésta actúa sobre cada peculiaridad al mismo tiempo", dice Stringer. "Es perfectamente probable que nuestro cerebro moderno sea más inteligente en algunas cosas, más tonto en otras, y más dócil generalmente".

(El patrón general en la gestación de mi teoría nos muestra un cerebro que se va achicando. La mejor conectividad parece ser la razón dominante. Lo refuerza el hecho de que cada explosión de expresión genética, en cada etapa de gestación, va acompañada de una capa adicional en la corteza del cerebro y van un total de 6 capas).

Disponible para pláticas sobre mi teoría.

Félix Rocha Martínez
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7 Biology Myths an Electrical Engineer, Perry Marshall, Would Never Tolerate
lunes, junio 21, 2010, 03:38 AM
i49b 7 Biology Myths an Electrical Engineer, Perry Marshall, Would Never Tolerate. 2010-06-21

Following you will find a transcription of an article found in www.cosmicfingerprints.com/blog/ee/by the name of "7 Biology Myths an Electrical Engineer, Would Never Tolerate” written by Perry Marshall, in parenthesis you will find my commentaries.

"7 Biology Myths an Electrical Engineer, Would Never Tolerate”

As an Electrical Engineer, I am utterly appalled at the intellectual slop that passes for science in biology. Engineers would lose their jobs in droves if they tolerated the mushy thinking and lack of rigor that is routine in the life sciences.



Before I elaborate on this, some background.

10 years ago I couldn’t have imagined I would become interested in DNA, biology, evolution or any such thing. Biology in high school was b-o-r-i-n-g. Chemistry in college was a hard slog.

I got my degree in Electrical Engineering, specialized in communications and control systems. Graduated and developed analog circuits. I worked as an acoustical engineer, designed the speakers in the 1994 Ford Probe, the 1995 Acura Vigor, the 1995 Jeep Cherokee and the 1996 Honda Civic.

Left acoustics & pursued digital communications. Sold embedded networking hardware, software and IC’s in the automation and robotics industry. I fought digital networking standards battles in manufacturing, wrote an Ethernet book, published by the world’s #1 technical society for process control engineers.

And now here I am discussing DNA, evolution, and telling you about scientific discoveries so new, you can’t buy books about them in the bookstore, I’m loving it.

As an outsider to the “biology industry” I bring a very particular perspective: That of an engineer who’s performed digital network design (very exact), analog circuit design (a quasi-art form), and acoustics (extremely complex and messy).

All industries become incestuous as they age. They resist change. All professions are run by good ol’ boys clubs. In every industry, innovations almost NEVER come from the inside. Novel approaches usually come from outsiders. External innovations are opposed by the old guard because they threaten the status quo.

Bill Gates was a complete outsider to the computer business. Larry and Sergey, founders of Google, were complete foreigners to the search engine game. (Early on, they tried to sell their search technology to Yahoo for $1 million but Yahoo turned them down.)

Fred Smith, founder of Federal Express, was a complete virgin in the shipping industry. Ray Kroc of McDonalds wasn’t a restaurant veteran; he was a milkshake machine salesman.

All these people had an outsiders’ point of view that enabled them to see what insiders were blind to.

Like these men, I am a total outsider in biology. Yet despite the fact that I wouldn’t pass a test on retroviruses or organic chemistry, as an EE I see certain things with crystal clarity that biologists are blind to. One reason is, in Electrical Engineering, theory matches reality better than it does in almost any other engineering discipline.

Examples: In metallurgy, when you predict the failure load of a steel beam, you’re lucky if your guess is within 10%. In chemical engineering, a 5-10% error factor is considered good for many reactions. Civil engineers over-design bridges by 50% to 100% just to be safe.

But a model of an electrical circuit or computer chip is often accurate to within 1% and sometimes 0.01%.

Because you can’t see electricity and shouldn’t touch it, EE is abstract and very mathematical. It’s also rigorous. I can’t tell you how many times in my engineering classes, the professor would be explaining something like, say, the behavior of a semiconductor, and he would derive the calculus equation from scratch.

Of the appliances in your house, which ones work exactly the way they’re supposed to? Your car doesn’t. Your dishwasher doesn’t. Your refrigerator needs new parts every few years. The mechanical stuff is prone to problems.

But your TV does exactly what it’s supposed to, for years. So does your iPod and your Microwave oven and your clock radio and your cell phone.

You can thank an EE for that.

For this reason, EE’s have very high expectations of theoretical models… because the model has to be built and it has to work. Engineers don’t have much tolerance for B.S.

Today: 7 Urban Legends Biologists Believe…. but an Engineer Would Never Tolerate:

1. “Random mutations are usually neutral or harmful but occasionally they confer a benefit to an organism. Natural Selection filters out the harmful mutations, causing species to evolve.”
This is THE central dogma of neo-Darwinism and is allegedly accepted by “virtually all scientists.” You will find it in literally 1,000 textbooks and 10,000 websites.

To the average biologist and to the average man on the street, it sounds perfectly plausible. And I fully understand why people believe this.

But I’m an EE. I know that the information in DNA is a signal. By definition, random mutations are noise.

Telling a communications engineer that adding noise to a signal sometimes creates new, useful data structures is like telling a nurse you can occasionally cure a common cold by swallowing rat poison.

This is absurd! You’ll be hard pressed to find any communications engineer who, upon examining this claim, would agree with it. Have you ever had a data glitch on your computer that improved your files? Ever?

There is not a one single principle or practice in engineering that would ever suggest that this is actually true. All the Natural Selection in the world is powerless without a beneficial mutation. And you’ll never get a major benefit from accidental copying errors.

The mutations that drive evolution are systematic and directed, not accidental.

2. “97% of your DNA is junk - an accumulation of evolutionary leftovers from random mutations over millions of years.”

The only reason anyone believes lie #2 is that they believe lie #1.

Here’s how any rational person can quickly figure out that #2 is B.S.:

Human DNA holds 750 megabytes of data, the same as a Compact Disc. If 97% of your DNA is junk, that means the 3% that isn’t junk is 22 megabytes. In other words, they’re implying that the entire plan for a human body only takes up 22 megabytes of storage space.

Heck, the “Windows” folder on my PC - the directory that contains most of the Operating System - is 27 gigabytes. Does anyone actually think Microsoft Windows Vista is more sophisticated than the human body? Bill Gates sure doesn’t.

The fact that a plan for an entire human body can even be contained on one CD is nothing short of a miracle of data compression.

Actual fact: DNA is not 3% efficient. It’s more like 1,000% efficient. The same gene can be used in completely different ways by a dozen different processes. The result is a level of data density that software engineers only dream of. Engineers see profound elegance where biologists see junk.

Which perspective is more in keeping with the aims of science?
3. “You only need 3 things for evolution to occur: heredity, variation and selection.”

Tufts university philosopher and prominent atheist Daniel Dennett famously said this. He would never say this if he had an engineering degree.

If this were true, computer viruses (which have heredity, variation and selection) would mutate all by themselves and develop resistance to anti-virus software. They don’t.

If this were true, the pirated copy of a copy of a copy of a copy of Windows XP or The Eagles’ “Hotel California” that you can buy on the street corner for $2 in China would occasionally be superior to the original. It never is.

If this were true, Bill Gates wouldn’t have to employ 10,000 programmers in Redmond Washington. He would just buy truckloads of computers, add random errors to a billion copies of Windows and filter them through natural selection.

Nobody writes software that way. Nobody. Have you ever wondered why? Most biologists think evolution just happens automatically. They say all you need is time and a lot of raw materials and it will just happen.

So why don’t computer programs ever evolve by themselves

They don’t and they never will - not unless they’re programmed to do so. Evolution is not a given; at some level it’s always a design feature. Software programmers will tell you that self-adaptive code is profoundly difficult to write. Never happens by accident.

4. “Biology is nothing more than sophisticated physics and chemistry.”

That’s like saying the Internet is nothing more than sophisticated copper wire and silicon chips.

I’m an e-commerce consultant. I practically live on the Internet. I have conversations with people about the Internet all the time.

Nobody I talk to ever describes the Internet that way.

Do you?

You talk about things like email and Google and Facebook. You tell your friend about the Youtube video where the guy goes to every country in the world and does his little dance jig. And the latest gaffe by Sarah Palin. All those things are INFORMATION.

90% of Electrical Engineering is concerned with controlling and processing information. Only a small part of EE is concerned with things like motors and generators and watts and horsepower. Even power equipment is controlled by information.

All the interesting things you do with electricity involve signals or digital codes, temperature measurement or text messages or a radio transmission.

The SOFTWARE is more interesting than the hardware. So it is with DNA. Chemicals are just the hardware.

Until the biology profession accepts that the real power in biology is in the information - the software and not the chemicals - it will continue to slam into brick walls and put forth evolutionary theories that make wrong predictions.

It will continue to get nowhere in Origin of Life research.

Information never improves by accident. Information evolves only through highly structured processes.

5. “Genetic Algorithms Prove Darwinian Evolution.”

A Genetic Algorithm (GA) is a computer program that modifies code and then evaluates the code against some pre-programmed goal, keeping the winners and discarding the losers. GA’s refine software programs through an evolution-like process.

GA’s are not a be-all-end-all by any means, and they have limited application. But they are useful.

Some years ago Richard Dawkins wrote a software program that took the following garbage text:

WDLTMNLT DTJBKWIRZREZLMQCO P

After only 43 iterations, by deleting characters it didn’t want, the program reached its pre-programmed goal:

METHINKS IT IS LIKE A WEASEL

Traditional Darwinian evolution by definition has no goals, just blind natural selection. Dawkins’ program has a definite goal and is programmed to reach it. This program has nothing to do with formal Darwinian evolution. It’s intelligent evolution.

Every single Genetic Algorithm I’ve ever seen, no matter how simple or complicated, only works if it has pre-programmed goals.

which requires both a program and objectives. I’ve never seen a GA that actually mirrored Darwinian Evolution. They always sneak in some element of design, which only adds to the reasons why the Neo-Darwinian theory of purposeless random events is wrong. Real world evolution is pre-programmed and has goals of some sort pre-loaded. I’ve never seen an exception. This is no different than computer programs that evolve.

6. “The human eye is a pathetic design. It’s got a big blind spot and the ‘wires’ are installed backwards.”

There are many, many variations on this argument. It’s just another version of “Junk DNA.”

When I was a manufacturing production manager, I had to produce an indicator lamp assembly for a piece of equipment. The design had a light bulb and 2 identical resistors, which I thought were stupid. I suggested that we replace the 2 resistors with one resistor of twice the value. This would save money and space. I told the customer the design was obviously lousy. The engineer got angry and almost took his business elsewhere. Then my boss spent 30 minutes lecturing me. He reminded me that my job was to put the customers’ product into production, not insult him with my warped critique of his design skills.

What I didn’t know was that 600 volts would arc across one resistor, but not across two. A second, “redundant” resistor was an elegant way to solve that problem and it only cost 2 cents.

I learned the hard way that when you criticize a design, you may have a very incomplete picture of the many constraints the designer has to work within.

Designs always have delicate tradeoffs. Some have amazing performance but are extremely difficult to manufacture. Sometimes a minor change in material would make a huge improvement but the material is unavailable. Sometimes you have to make a compromise between 15 competing priorities. Sometimes people have no appreciation for how difficult that maze is to navigate.

I am not saying that there are no sub-optimal designs in biology - I’m sure there are lots of sub-optimal designs. Furthermore I do believe that life followed an evolutionary process and many designs are “best guesses” engineered by the organism’s ancestors.

But human beings must be very careful to not proudly assert that we could ‘obviously do better.’ We don’t know that. We do not understand what’s involved in designing an eye because we’ve never built one.

My friend, if you lose your eye, there’s not a single arrogant scientist in the world who can build you a new one. Especially not the scientists who try to tell you why the design of the eye is “pathetic.”

If I were selecting an eye surgeon, I’d look for one who has deep respect for the eye, not disdain for it. How about you?

Every engineer knows that you never truly know how something works until you can build it. Merely taking it apart is not enough. Until we can DESIGN eyes for ourselves, we must be very cautious about what we say. The scientist must ALWAYS be humble in the face of nature and you should be wary of anyone who is not.

7. “There is no such thing as purpose in nature. There is only the appearance of purpose.”

“Teleology” is a scientific term which is defined as ‘purpose in nature.’ Atheism denies teleology in the universe. For this reason some biologists have forbidden their students to use purposeful language.

In 1974 Ernst Mayr illustrated it like this:

1. “The Wood Thrush migrates in the fall in order to escape the inclemency of the weather and the food shortages of the northern climates.”

2. “The Wood Thrush migrates in the fall and thereby escapes the inclemency of the weather and the food shortages of the northern climates.”

Statement #1 is purposeful, statement #2 is not. Mayr does fancy footwork in order to avoid reference to design in biology. (It also converts all of his writing to colorless passive sentences. Any good writer will tell you passive language is a sign of mushy thinking.)

The famous biologist JBS Haldane joked, “Teleology is like a mistress to a biologist: he cannot live without her but he’s unwilling to be seen with her in public.”

Everything in biology is purposeful. Which is precisely why biology is fundamentally different than chemistry. Chemicals have no purpose. Organisms do. You cannot formulate a coherent description of life if you deny purpose.

For proof of this, look no further than the genetic code. Every codon in DNA maps to an amino acid that it is SUPPOSED TO make - but an error is possible. It is not possible to even talk about any code at all without acknowledging purpose. Purpose is absolutely implicit in every strand of DNA in every organism in the world.

In his book “Perceptual Control Theory,” William Powers explains that the study of any goal-directed (control feedback) system is fundamentally different than the study of rocks or chemicals or magnetic fields or anything purely physical. The failure to acknowledge this has wreaked all kinds of havoc in science for 150 years.

Even something as simple as a thermostat cannot be understood if you see it as only an assembly of molecules. A thermostat is programmed to hold your room at a certain temperature. The thermostat’s purpose can only be understood from a top-down point of view. It has a goal.

In Electrical Engineering, the top-down nature of information is described by something we call the OSI “7 Layer Model.” Simplified explanation: The 7 Layer model says that in your computer, there’s an Ethernet cable that connects you to the Internet. The copper wire and the voltage on that wire is Layer 1 - the “physical layer.”

Layer 2 is the 1’s and 0’s that voltage represents. Layers 3, 4, 5 and 6 are the operating system and layer 7 is your spreadsheet or email program or web browser, the “application layer.”

When you send me an email, information is encoded from the top down and sent through your Ethernet cable.

When I receive your email, information is decoded from the bottom up starting with the signal on the cable, and I read your email on my screen.

ALL information is organized this way - in a top-down hierarchy. The wire has its purpose. The 1’s and 0’s have their purpose. The operating system has a purpose, my email program has a purpose and your message has a purpose.

You cannot deny purpose in computers or biology without immediately contradicting yourself 2 minutes later. Even a person who denies purpose is purposefully denying it.

Everything I just told you, I absolutely know to be true as a result of my education and experience as an engineer. Which is why I’m willing to make ballsy proclamations like “Darwinism as we currently know it is going to crumble in the next 2-5 years.”

Yes, I know that might sound ridiculous. Some people scoff at that. But people scoffed at the idea that communism would fall. They were quick to remind you that every time someone tried to cross the Berlin Wall, they got shot by the guards in the tower.

But then one day someone made it across and nobody opened fire. Then another. Then another. It didn’t take long before that wall became rubble. The fall of communism was surprisingly swift and thorough.

Just a few years ago, people mocked the idea that real estate prices would stop rising. But those who had a deep understanding of the inside story of both of those industries saw the cracks forming. (My friend Nathan, who was a mortgage broker at the time, tells me about stacks of paper being sold, that no sane investor would touch with a 10 foot pole.)

Darwinism as we know it CANNOT stand under the weight of 21st century DNA research. It’s impossible. Because I’ve read the literature. Amazon is absolutely littered with books written from every imaginable point of view, both religious and non-religious, pointing to the creaking, groaning edifice of Neo-Darwinism.

It is inevitable that it will fall. And it’s not going to be long.

It will be replaced by an algorithmic model of Evolution.

BOLD HYPOTHESIS: When Biologists accept what Electrical Engineers know about information, a whole bunch of problems in biology will be solved:

1. The random mutation theory will be discarded. It will be replaced with Transposition, Natural Genetic Engineering, Horizontal Gene Transfer and Genome Doubling. Suddenly evolution will make sense because it is understood as an engineered process not random accident.

(My theory eliminates random from origin)

2. We’ll discover that what was originally thought to be junk DNA is actually the heart of the most sophisticated database format ever devised.

(In my theory every time there is a change it leaves “in writing” in the body scars, marks, evidences, vestiges and the Junk DNA I consider it a binnacle. That is the reason there are 97 percent of genes in that category: all the evolution is written in them.)

3a. Evolution will not be taken for granted but deeply appreciated as an utterly ingenious mechanism, pre-programmed into living things. As software engineers replicate the evolutionary algorithm in computer programs, we’ll achieve huge breakthroughs in Artificial Intelligence.

3b: Evolution is orchestrated at a very high level within the organism.

(Evolution is repeated in the development [the processes that are carried out in the testicles, ovaries and spawn; the genetic part] and in gestation [the process carried out in the womb; where the scars, prints, evidences, and vestiges are generated] each species according to its own [therefore there is not a common trunk]).

It is controlled by a mechanism that is currently poorly understood.

This mechanism is beautifully efficient, elegant, fractal, and follows a very exact mathematical protocol.

(Two rules regulate the process: 1.- Every time there is a change it leaves behind scars, prints, evidences, vestiges and generates the DNA binnacle] to erase them would take energy and there would be chaos).

Bioinformatics will become the most rigorous discipline in engineering. The ‘code’ of this protocol will be cracked because of the Human Genome Project and the public availability of DNA sequences. This discovery will lay the foundation of an entire new branch of Computer Science in the 21st century.

(I, Felix Rocha-Martinez, am not an Electrical Engineer and I am a total ignorant in Bioinformatics; of the Human Genome Project I only know that it was carried out at a grand cost, that now a similar study would cost a small fraction of the original study and that in 10 years probably would be made in a pharmacy-cyber for a few dollars; found the “code” that could be understood by a seventh grader, and that this discovery will lay the foundation of an entire new branch of Computer Science in the 21st century: Evolution is repeated in the development and in gestation each species according to its own).

4. The “Physics and Chemistry” paradigm of biology will be replaced with a “Bioinformatics” paradigm. Evolution and the origin of life theories will make much more successful predictions.

5. Neo-Darwinism will be discarded because biologists will recognize that biological evolution is just like Genetic Algorithms: It employs pre-programmed goals and educated guesses, not random chance.

(My book “Cicatrices, nueva teoría de la evolución” (Scars, New Theory of Evolution), published in 2003 is like the “D Day” for the discarding of Neo-Darwinism).

6. Rather than assuming designs in biology are “pathetic” or “stupid” we’ll discover deeper reasons for why organisms are the way they are, and greater insights into the subtlety of living things.

7. Everything in biology makes sense once you understand that every single one of the 5 million trillion trillion cells on earth is purposeful and intentional and the original cells were designed to evolve and adapt.

Finally I would like to suggest that there is nothing in the world that can teach us more about digital communications and software programming than DNA. DNA is an absolute gold mine, a treasure trove of insights of data storage, error correction, software architecture, robust design and fractal data compression. Every Electrical Engineer and Computer Science major should study it intensively.

(Together with doctors that study Embryology, Genetics and the new fields of Epigentics and Comportational Genetics, and related fields).

And there is much we engineers can learn from the biologists, because even the simplest living thing is more elegant than the greatest man-made supercomputer. As Engineers and Biologists begin to talk to each other, the 21st century will be amazing indeed.

(Without forgetting MDs).

Perry Marshall

P.S.: Innovations almost always come from outsiders. This means that those who read widely and embrace multiple disciplines, pockets of humanity that don’t normally talk to each other - can enjoy long and prosperous careers as innovators.

(I am a Mexican by birth [from Mexican parents and grandparents] I studied in three Presbyterian schools in the USA. I am BS graduate in Business Administration from College of the Ozarks, in Clarksville, Arkansas [Very far from being an elite school]; without any formal studies in Medicine, I offer information that the Medicine books openly say that they do not know; without any formal studies to be a Priest or a Minister I offer visions and concepts unknown to them [My theory is totally scientific and totally religious]; without having any formal studies in Linguistics, I offer information unknown to those that did study it).

The watchword of 21st century biology will be “Interdisciplinary”, the great mysteries will be solved by people who bring the expertise of other fields to bear on the biggest questions in science.

(That is why I consider that Perry Marshall and myself, Felix Rocha- Martinez, are of complementary thoughts, and that we should seek together the accomplishment to bring down Neo-Darwinism concepts in the following years).

My challenge to you: Make a deliberate decision to step outside of your normal and familiar environment and innovate. The world will reward you for it.

(The deliberate decision to step outside of my normal and familiar environment and innovate was taken in 1965. Please read in this blog my updating of the information in my book “Scars”).

Share and enjoy.

(Available for talks over my theory).

Felix Rocha-Martínez
www.cicatrices.com.mx
frocham@yahho.com
Saltillo, Coahuila, Mexico
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7 mitos de biología que el ingeniero electricista, Perry Marshall, jamás toleraría.
lunes, junio 21, 2010, 03:03 AM
e49b 7 mitos de biología que el ingeniero electricista, Perry Marshall, jamás toleraría. 2010/06/21

A continuación doy a conocer mi traducción de un artículo encontrado en la Internet en www.cosmicfingerprints.com/blog/ee/ bajo el titulo de "7 Biology Myths an Electrical Engineer, Would Never Tolerate", escrito por Perry Marshall. Mis comentarios al respecto se encuentran entre paréntesis.

7 mitos de biología que el ingeniero electricista, Perry Marshall, jamás toleraría.

Como ingeniero electricista, estoy totalmente horrorizado por la bazofia intelectual que pasa por ciencia en la biología. Los ingenieros perderían sus empleos en masa si se tolerara el pensamiento deplorable y la falta de rigor que son la rutina en las ciencias de la vida.



Antes de abundar sobre este tema, algunos antecedentes.

Hace 10 años no podría haber imaginado que me interesaría en el ADN, la biología, la evolución, ni cosa semejante. La biología en la preparatoria fue aburrida. La química en la universidad tomó demasiado esfuerzo.

Me gradué en Ingeniería Eléctrica. Especializado en comunicaciones y sistemas de control desarrollé circuitos analógicos. Trabajé como ingeniero acústico. Diseñé las bocinas del Ford Probe 1994, del Acura Vigor 1995, del Jeep Cherokee 1995 y el Honda Civic 1996.

Dejé la acústica y opté por las comunicaciones digitales. Vendí hardware de redes, software y circuitos integrados en la automatización y la industria robótica. Luché batallas por los estándares de las redes digitales en su fabricación. Escribí un libro sobre la Ethernet, publicado por la sociedad técnica número uno del mundo para los ingenieros de control de procesos.

Y, ahora, aquí estoy hablando de ADN, de la evolución y contándole de descubrimientos científicos tan nuevos, que no se pueden comprar libros sobre ellos en la librería. Me encanta eso.

Como persona de fuera para la "industria de la biología" tengo una perspectiva muy particular: la de un ingeniero que ha llevado a cabo el diseño de redes digitales [muy exacto], diseño de circuitos analógicos {una forma cuasi-arte}, y la acústica (extremadamente compleja y desordenada).

Todas las industrias se cierran a las personas de fuera en la medida en que envejecen. Ellas se resisten al cambio. Todas las profesiones son administradas por viejos compañeros de los diferentes clubes. En todas las industrias, las innovaciones casi NUNCA vienen desde el interior. Las nuevas ideas suelen venir de fuera. Las innovaciones externas son la oposición a la vieja guardia porque amenazan el status quo.

Bill Gates era un completo extraño en el negocio de las computadoras. Larry y Sergey, fundadores de Google, desconocían por completo el juego del motor de búsqueda (al principio, trataron de vender su tecnología de búsqueda a Yahoo por 1 millón de dólares, pero Yahoo la rechazó).

Fred Smith, fundador de Federal Express, era completamente ajeno al sector del transporte. Ray Kroc de McDonalds no era un veterano de los restaurantes, era un vendedor de máquinas para hacer malteadas.

Todas estas personas tenían una perspectiva extraordinaria de externos que les permitió la información privilegiada que los internos no pudieron ver.

Al igual que estos hombres, yo soy un completo extraño en la biología. Sin embargo, a pesar de que no pasaría un examen sobre los retrovirus o la química orgánica, como ingeniero electricista veo ciertas cosas con una claridad absoluta que los biólogos son incapaces de ver. Una razón es que en la Ingeniería Eléctrica la teoría coincide con la realidad mejor que en casi cualquier otra rama de la ingeniería
.
Ejemplos: en la metalurgia, al predecir la carga de ruptura de una viga de acero, tiene suerte si su conjetura está dentro del rango de 10%. En la ingeniería química, un 5 a 10% de margen de error se considera bueno para muchas reacciones. Los ingenieros civiles diseñan puentes con un 50% al 100% de exceso sólo para estar seguros.

Pero un modelo de un circuito eléctrico o chip de computadora es a menudo preciso al 1% y a veces al 0.01%.

Porque usted no puede ver la electricidad y no debe tocarla, la Ingeniería Eléctrica es muy abstracta y matemática. También es rigurosa. No puedo decirte cuántas veces en mis clases de ingeniería el profesor explicaría, por ejemplo, el comportamiento de un semiconductor, y derivaría la ecuación de cálculo desde cero.

De los aparatos en su casa, ¿cuáles funcionan exactamente de la manera que se supone? Su vehículo no lo hace. Su lavavajillas no lo hace. Su refrigerador necesita piezas nuevas cada pocos años. El material mecánico es propenso a tener problemas.

Pero la TV hace exactamente lo que se supone debe hacer durante años. Lo mismo sucede con el iPod y su horno de microondas y su radio reloj y el teléfono celular.

Usted puede agradecer todo eso a los ingenieros electricistas.

Por esta razón, los ingenieros electricistas tienen altas expectativas de modelos muy teóricos... porque el modelo tiene que ser construido y tiene que funcionar. Los ingenieros no tienen mucha tolerancia hacia las palabrerías aceptables por la Biología.

Hoy: Las 7 leyendas urbanas que creen los biólogos... pero que un ingeniero electricista jamás toleraría:

1. "Las mutaciones al azar son generalmente neutrales o perjudiciales, pero ocasionalmente se otorga un beneficio a un organismo. La selección natural filtra las mutaciones dañinas, causando que las especies evolucionen".

Este ES el dogma central del neo-darwinismo y supuestamente aceptado por "virtualmente todos los científicos". Usted lo encontrará en, literalmente, 1,000 libros de texto y 10 mil páginas web.

Para el biólogo y hombre promedio de la calle, suena perfectamente plausible. Y entiendo totalmente por qué la gente cree esto. Sin embargo, soy un ingeniero electricista. Sé que la información en el ADN es una señal. Por definición, las mutaciones al azar son ruido.

Decirle a un ingeniero de comunicaciones que el ruido añadido a una señal a veces crea nuevas estructuras informáticas útiles es como decirle a una enfermera que de vez en cuando puede curar un resfriado común con la ingestión de veneno para ratas.

¡Es absurdo! A usted le será muy difícil encontrar cualquier ingeniero de comunicaciones que, al examinar esta afirmación, estaría de acuerdo con ella. ¿Alguna vez ha tenido una falla de datos en el equipo que mejoró sus archivos?

No hay un solo principio o una sola práctica de la ingeniería que alguna vez pudiera sugerir que esto es realmente cierto. Toda la selección natural en el mundo no puede hacer nada sin una mutación beneficiosa. Y usted nunca conseguirá un importante beneficio del copiado accidental de errores.

Las mutaciones que impulsan la evolución son sistemáticas y dirigidas, no accidentales.

2. "El 97 % de su ADN es chatarra, una acumulación de restos evolucionarios de mutaciones al azar durante millones de años".

La única razón por la que alguien cree la mentira # 2 es porque cree la mentira # 1. Le digo el porqué cualquier persona racional puede rápidamente darse cuenta de que la afirmación # 2 es una mentira:

El ADN humano contiene 750 megabytes de información, al igual que un disco compacto. Si el 97% de su ADN es chatarra, es decir el 3% que no es basura significa 22 megabytes. En otras palabras, están implicando que el plan completo para el cuerpo humano sólo ocupa 22 megabytes de espacio de almacenamiento.

Veamos. La carpeta "Windows" en mi PC - el directorio que contiene la mayor parte del sistema operativo - es de 27 gigabytes. ¿Alguien piensa realmente que Microsoft Windows Vista es más sofisticado que el cuerpo humano? Bill Gates seguro que no lo hace.

El hecho de que un plan para un cuerpo humano en su totalidad, incluso puede estar contenido en un CD, es nada menos que un milagro de compresión de datos.

Hechos reales: el ADN no es 3 por ciento eficiente. Pareciera más un 1,000% eficiente. El mismo gen se puede utilizar de manera completamente distinta en una docena de diferentes procesos. El resultado es un nivel de densidad de información que los ingenieros de software sólo pudieran soñar. Los ingenieros ven elegancia profunda en donde los biólogos sólo ven basura.

¿Cuál es la perspectiva más acorde con los objetivos de la ciencia?

3. "Usted sólo necesita tres cosas para que la evolución ocurra: la herencia, la variación y la selección".

El filósofo de la Universidad Tufts y prominente ateo Daniel Dennett, se hizo famoso al decir esto. Nunca lo hubiera dicho si hubiera tenido una carrera de ingeniería. Si esto fuera cierto, los virus informáticos (que tienen una herencia, variación y selección) podrían mutar por sí mismos y desarrollar resistencia al software anti-virus.

No es así.

Si esto fuera cierto, la copia pirateada de una copia de una copia de una copia de Windows XP o de "Hotel California" de The Eagles que se pueden comprar en la esquina a 2 dólares en China en ocasiones sería superior a la original. Nunca lo es.

Si esto fuera cierto, Bill Gates no tendría que emplear a 10,000 programadores en Redmond, Washington. Él compraría camiones de equipo computacional, agregaría los errores aleatorios de mil millones de copias de Windows y los filtraría a través de la selección natural.

Nadie escribe software de esta manera. Nadie. ¿Te has preguntado por qué? La mayoría de los biólogos piensan que la evolución simplemente sucede automáticamente. Dicen que todo lo que se necesita es tiempo y un montón de materias primas y que simplemente va a pasar.

Entonces ¿por qué no evolucionan por sí mismos los programas de computadora?

No lo hacen y nunca lo harán-- no a menos que estén programados para hacerlo. La evolución no es un hecho; en algún nivel, siempre es una característica de diseño. Los programadores de software le dirán que el código auto-adaptativo es profundamente difícil de escribir. Nunca sucede por accidente.

4. "La biología no es más que la física y la química sofisticadas".

Eso es como decir que el internet no es más que el alambre de cobre y chips de silicio sofisticados.

Soy un consultor de comercio electrónico. Yo prácticamente vivo en el Internet. Tengo conversaciones con la gente acerca de la Internet todo el tiempo. Ninguno de ellos describe la Internet de esa manera.

¿Y usted?

Usted habla de cosas como el correo electrónico, Google y Facebook. Le dice a su amigo sobre el video de Youtube donde el chico va a todos los países del mundo y hace su rutina de pasos de baile. Y la última metedura de pata de Sarah Palin. Todas esas cosas son INFORMACIÓN.

90% de la ingeniería eléctrica tiene que ver con el control y procesamiento de la información. Sólo una pequeña parte de la Ingeniería Eléctrica se ocupa de cosas, como motores y generadores, los vatios y la potencia. Incluso el equipo de energía se controla por la información.

Todas las cosas interesantes que usted hace con la electricidad implican señales o códigos digitales: la medición de la temperatura o los mensajes de texto o una transmisión por radio.

El SOFTWARE es más interesante que el hardware. Lo mismo ocurre con el ADN. Los productos químicos son sólo el hardware.

Hasta que la biología acepte que el poder real de esta ciencia está en la información - el software y no los productos químicos - ésta seguirá chocando contra las paredes de ladrillo y exponiendo teorías evolucionistas que hacen predicciones equivocadas.
Seguirá sin llegar a ninguna parte en la investigación sobre el origen de la vida.

La información nunca mejora por accidente. La información se desarrolla sólo a través de procesos altamente estructurados.

5.- "Algoritmos genéticos prueban la evolución darwiniana".

Un algoritmo genético (AG) es un programa de computadora que modifica el código y entonces evalúa el código contra algún objetivo pre-programado, conservando a los ganadores y descartando a los perdedores. Un AG perfecciona los programas de software a través de un proceso parecido al de la evolución.

Los AG no son una panacea, de ninguna manera; tienen una aplicación limitada, pero son útiles.

Hace unos años, Richard Dawkins escribió un programa de software que tomó el siguiente texto-basura:

WDLTMNLT DTJBKWIRZREZLMQCO P WDLTMNLT P

Después de sólo 43 repeticiones, mediante la supresión de caracteres que no quería, el programa llegó a su objetivo pre-programado:
ME THINKS IT IS LIKE A WEASEL = ME PARECE QUE ES COMO UNA COMADREJA
La evolución darwiniana tradicional, por definición, no tiene metas, sólo selección natural ciega. El programa de Dawkins tiene un objetivo definido y está programado para llegar a él. Este programa no tiene nada que ver con la evolución darwiniana formal. Es la evolución inteligente.

Todos y cada uno de los algoritmos genéticos que yo haya visto, sin importar cuán simple o complicados sean, sólo funcionan si tienen metas pre-programadas, lo cual requiere tanto de programas como de objetivos. Nunca he visto un AG que en realidad refleje la evolución darwiniana. Ellos siempre deslizan algún elemento del diseño, lo cual añade a las razones por las que la teoría neo-darwinista de sucesos aleatorios sin meta está equivocada. La evolución del mundo real es pre-programada y tiene metas de algún tipo de pre-cargado. Nunca he visto una excepción. Esto no es diferente a los programas de computadora que evolucionan.

6. "El ojo humano es un diseño patético. Tiene un gran punto ciego y los cables conductores "están colocados al revés".

Hay muchas muchas variaciones de este argumento. Es sólo otra versión del "ADN chatarra".

Cuando yo era gerente de producción de manufactura, tenía que producir un conjunto de luces indicadoras de una pieza del equipo. El diseño tenía una bombilla y dos resistencias iguales, lo cual yo pensaba que era estúpido. Sugerí que se sustituyera las 2 resistencias con una resistencia del doble del valor. Esto ahorraría dinero. El ingeniero se enojó y casi llevó su pedido a otra parte.

Entonces mi jefe pasó 30 minutos dándome un discurso. Él me recordó que mi trabajo era poner los productos de los clientes en la producción, no insultarlo con mi crítica deformada acerca de sus habilidades de diseño.

Lo que no sabía era que 600 voltios harían un arco a través de una resistencia, pero no a través de dos. Una segunda resistencia "redundante" fue una forma elegante de resolver ese problema y sólo cuesta 2 centavos de dólar.

Aprendí por el camino difícil que cuando uno critica un diseño, puede tener una imagen muy incompleta de las muchas limitaciones que el diseñador tiene que trabajar en su interior.

Los diseños siempre tienen decisiones delicadas. Algunos tienen un rendimiento increíble, pero son extremadamente difíciles de fabricar. A veces un pequeño cambio en el material es una gran mejora, pero el material no está disponible. A veces hay que hacer una decisión entre las 15 prioridades de la competencia. A veces la gente no tiene aprecio por lo difícil que es el laberinto de navegar por un diseño.

No estoy diciendo que no hay diseños sub-óptimos en la biología --estoy seguro de que hay un montón de diseños sub-óptimos. Lo que es más, creo que la vida siguió un proceso evolutivo y que muchos de los diseños son "las mejores estimaciones" de ingeniería hechos por los antepasados del organismo.

Pero los seres humanos deben tener mucho cuidado de no afirmar con orgullo que podríamos "obviamente hacerlo mejor". No sabemos eso. No entendemos lo que está involucrado en el diseño de un ojo porque nunca hemos construido uno.

Mi amigo, si usted pierde su ojo, no hay un solo científico arrogante en el mundo que pueda construirle uno nuevo. En especial, no los científicos que tratan de decir por qué el diseño del ojo esta "patético".

Si yo fuera a elegir un oftalmólogo, buscaría uno que tenga un profundo respeto por el ojo, no desprecio por él. ¿Y usted?
Todo ingeniero sabe que nunca se sabe realmente cómo funcionan las cosas hasta que se pueden construir. Sólo con desmontar no es suficiente. Hasta que podamos DISEÑAR ojos para nosotros mismos, debemos ser muy cautelosos con lo que decimos. El científico debe ser SIEMPRE humilde frente a la naturaleza y usted debe estar alerta ante cualquiera que no lo sea.

7. "No hay tal cosa como el propósito en la naturaleza. Sólo hay la apariencia de propósito".

"Teleología" es un término científico que se define como “finalidad en la naturaleza". El ateísmo niega la teleología en el universo. Por esta razón, algunos biólogos han prohibido a sus estudiantes usar el lenguaje con propósito.

En 1974 Ernst Mayr lo ilustró así:

1. "El zorzal emigra en el otoño con el fin de escapar de las inclemencias del tiempo y la escasez de alimentos de los climas del norte".

2. "El zorzal emigra en el otoño y por lo tanto, supera las inclemencias del tiempo y la escasez de alimentos de los climas del norte".

La declaración # 1 es intencional, la declaración # 2 no lo es. Mayr hace filigranas con el fin de evitar la referencia para el diseño en la biología (también convierte todos sus escritos a oraciones pasivas e incoloras. Cualquier buen escritor le dirá que la lengua pasiva es una señal de pensamiento sensiblero).

El famoso biólogo JBS Haldane, bromeó: "La teleología es como una amante para un biólogo: no puede vivir sin ella pero él no está dispuesto a ser visto con ella en público".

Todo en la biología tiene un propósito, lo cual es, precisamente, la razón de que la biología sea fundamentalmente diferente de la química. Los químicos no tienen propósito, los organismos sí. No se puede formular una descripción coherente de la vida si se niega el propósito.

Como prueba de esto, no tiene que buscar más allá del código genético. Cada codón de ADN está orientado a un aminoácido que se SUPONE debe fabricar --pero un error es posible. No es posible hablar siquiera de ningún código sin reconocer un propósito. El propósito es absolutamente implícito en cada hebra de ADN en todos los organismos en el mundo.

En su libro “La Teoría del Control Perceptual”, William Powers explica que el estudio de cualquier sistema de meta dirigida (control de retroalimentación) es fundamentalmente diferente del estudio de las rocas o los productos químicos o campos magnéticos, o cualquier cosa puramente física. El no reconocerlo es lo que ha causado todo tipo de estragos en la ciencia desde hace 150 años.

Incluso algo tan simple como un termostato no se puede entender si se considera solamente como un conjunto de moléculas. Un termostato está programado para mantener una habitación a una temperatura determinada. El propósito del termostato sólo puede entenderse desde un punto de vista de arriba hacia abajo. Tiene una meta.

En Ingeniería Eléctrica, la naturaleza de arriba hacia abajo de la información es descrita por algo que llamamos "El modelo de 7 capas”, el cual da una "explicación simplificada: El modelo de 7 capas dice que en su computadora, hay un cable Ethernet que conecta a la Internet. El alambre de cobre y el voltaje en ese alambre es la Capa 1 --la capa "física".

La capa 2 son los unos y ceros que el voltaje representa. Las Capas 3, 4, 5 y 6 son el sistema operativo y la capa 7 es su hoja de cálculo o programa de correo electrónico o navegador web, la "capa de aplicación".

Cuando se envía un correo electrónico, la información se codifica de arriba hacia abajo y es enviada a través del cable Ethernet.

Cuando se recibe el correo electrónico, la información se decodifica de abajo hacia arriba a partir de la señal en el cable, y es posible leer el correo electrónico en la pantalla.

TODA la información se organiza de esta manera --en una jerarquía de arriba hacia abajo. El cable tiene su propósito. Los unos y los ceros tienen su fin. El sistema operativo tiene un propósito, el programa de correo electrónico tiene un propósito y el mensaje tiene un propósito.

No se pueden negar los propósitos en las computadoras o en la biología sin inmediatamente contradecirse 2 minutos más tarde. Incluso una persona que niega el propósito tiene el propósito de negarlo.

Todo lo que acabo de decir, absolutamente sé que es verdad, como resultado de mi educación y experiencia como ingeniero. Por eso estoy dispuesto a hacer proclamas firmes como la de “el darwinismo, como lo conocemos en el presente, sabemos que va a desmoronarse en los próximos 2 a 5 años”.

Sí, ya sé que puede sonar ridículo. Algunas personas se burlan de eso. Sin embargo, la gente se burló de la idea de que el comunismo caería. Ellos se apresuraban a recordar que cada vez que alguien trató de cruzar el Muro de Berlín, fue asesinado por los guardias de la torre.

Pero entonces un día alguien cruzó y nadie abrió fuego. Luego otro lo logró. Y luego otro. No pasó mucho tiempo antes de que la pared se convirtiera en escombros. La caída del comunismo fue sorprendentemente rápida y completa.

Hace apenas unos cuantos años, la gente se burlaba de la idea de que los precios inmobiliarios dejarían de aumentar. Pero los que tenían un profundo conocimiento de la historia interior de dos de esas industrias vieron las grietas formarse. (Mi amigo Nathan, que era un corredor de hipotecas en ese entonces, me habla de las pilas de hipotecas que se vendían, que ningún inversionista en su sano juicio compraría).

El darwinismo, tal y como la conocemos, NO puede soportar el peso de la investigación del ADN en el siglo 21. Es imposible. Porque yo he leído la literatura en Amazon, está absolutamente llena de libros escritos desde todos los puntos de vista imaginables, tanto religiosos como no religiosos, señalando a los crujidos, los gemidos de la edificación del neo-darwinismo.

Es inevitable que va a caer. Y no va a ser a largo plazo.

Será reemplazado por un modelo algorítmico de la evolución.

HIPÓTESIS ATREVIDA: cuando los biólogos acepten lo que los ingenieros electricistas saben acerca de la información, un montón de problemas en biología se resolverán:

1. La teoría de la mutación al azar será descartada, y será reemplazada por los cambios a la Ingeniería Genética, la transferencia genética horizontal y duplicación del genoma. De repente, la evolución tendrá sentido porque se entiende como un proceso de ingeniería, no un accidente casual.

(Mi teoría descarta el azar de origen).

2. Vamos a descubrir que lo que se pensó originalmente de que era ADN chatarra es realmente el corazón del formato de base de datos más sofisticada jamás diseñado.

(En mi teoría cada vez que hay un cambio queda “por escrito” en el cuerpo cicatrices, huellas, evidencias, vestigios y el ADN "chatarra" yo lo considero una bitácora. Por eso hay 97 por ciento de los genes en esa categoría: toda la evolución está por escrito en ellos).

3a. La evolución no se será tomada a la ligera, sino apreciada como un mecanismo absolutamente genial, pre-programada en los seres vivos. En la medida en que los ingenieros de software repliquen el algoritmo evolutivo en los programas de computadora, vamos a lograr avances enormes en inteligencia artificial.

3b: La evolución es organizada en un nivel muy alto dentro del organismo.

(La evolución se repite en el desarrollo [los procesos que se llevan a cabo en los testículos, ovarios y hueveras; el aspecto genético] y en la gestación [el proceso que se lleva a cabo en la matriz; en donde se graban las cicatrices, huellas, evidencias, vestigios] cada especie de acuerdo a sí misma [por lo tanto no hay tronco común]).

Está controlada por un mecanismo que actualmente es poco entendido. Este mecanismo es maravillosamente eficiente, elegante, y sigue un protocolo de matemáticas muy exacto.

(Dos reglas regulan el proceso: 1.- Cada vez que hay un cambio deja cicatrices, huellas, evidencias, vestigios y ADN bitácora y 2.- la naturaleza toma el curso del mínimo esfuerzo [por eso deja cicatrices, huellas, evidencias, vestigios, y ADN bitácora]; borrarlos costaría más energía y habría caos).

La bioinformática se convertirá en la disciplina más rigurosa en la ingeniería. El «código» de este protocolo será descubierto debido al Proyecto Genoma Humano y la disponibilidad pública de secuencias de ADN. Este descubrimiento sentará las bases de una nueva rama entera de la informática en el siglo 21.

(Yo, Félix Rocha Martínez, no soy ingeniero eléctrico y soy un ignorante total en bioinformática; del Proyecto del Genoma Humano sólo sé que el Proyecto lo hubo y muy caro, que ahora un estudio similar cuesta una pequeña fracción de lo que costó el original y que de aquí en 10 años probablemente lo harán en una farmacia-ciber por unos cuantos dólares; encontré el código que lo entiende un estudiante de primero de secundaria, y que este descubrimiento sentará las bases de una nueva rama entera de la informática en el siglo 21: LA EVOLUCIÓN SE REPITE EN EL DESARROLLO Y EN LA GESTACIÓN CADA ESPECIE DE ACUERDO A SÍ MISMA).

4. La "física y la química", paradigmas de la biología, serán reemplazadas por los paradigmas de la Bioinformática. Las teorías de la evolución y del origen de la vida harán predicciones con mucho más éxito.

5. El neo-darwinismo se descartará porque los biólogos reconocerán que la evolución biológica es como algoritmos genéticos: emplea metas pre-programadas y conjeturas educadas, no al azar.

(Mi libro, publicado en año 2003, "Cicatrices, nueva teoría de la evolución", es como el "Día D" del descarte del neo-darwinismo).

6. En lugar de asumir que los diseños de la biología son "patéticos" o "estúpidos" descubriremos razones más profundas de por qué los organismos son como son, y tendremos mayor conocimiento de las sutilezas de los seres vivos.

7. Todo en biología tiene sentido una vez que se comprende que cada uno de los 5 millones de billones de billones de células en la tierra tienen un propósito e intención y las células originales fueron diseñadas para evolucionar y adaptarse.

Por último, me gustaría sugerir que no hay nada en el mundo que nos pueda enseñar más acerca de las comunicaciones digitales y la programación de software que el ADN. El ADN es una mina de oro absoluta, un tesoro de conocimientos de almacenamiento de datos, corrección de errores, la arquitectura de software, diseño robusto y la compresión de datos fractal. Cada ingeniero electricista y estudioso de las ciencias de la computación lo debiera estudiar de forma intensiva.

Junto con los doctores que estudian embriología, la genética y los nuevos campos de estudios de epigenética y genética comportacional y campos relacionados).

Y es mucho lo que los ingenieros pudiéramos aprender de los biólogos - porque incluso la cosa más sencilla la vida es más elegante que la mayor supercomputadora hecha por el hombre. Cuando los ingenieros y biólogos empiecen a hablar entre ellos, el siglo 21 será increíble en verdad.

(Sin olvidar a los doctores).

Perry Marshall

PS: Las innovaciones casi siempre vienen de los que están afuera. Esto significa que aquellos que leen mucho y abrazan múltiples disciplinas - lagunas de la humanidad que no suelen hablar entre sí - pueden disfrutar carreras largas y prósperas como innovadores.

(Soy mexicano de nacimiento [de padres y abuelos mexicanos], estudié en 3 escuelas de la Iglesia Presbiteriana en Estados Unidos, me gradué en Administración de empresas en College of the Ozarks, en Clarksville, Arkansas [muy lejos de ser una escuela para ricos]; sin haber estudiado medicina formalmente, doy a conocer información que los libros de medicina abiertamente desconocen; sin haber estudiado para sacerdote o ministro religioso doy a conocer conceptos y visiones desconocidos para ellos [Mi teoría es totalmente científica y totalmente religiosa]; sin estudiar lingüística, doy a conocer información que desconocen los que sí la estudiaron).

La consigna de la biología del siglo 21 será "interdisciplinaria" --los grandes misterios serán resueltos por las personas que traen conocimientos de otros campos para influir en las cuestiones más importantes en la ciencia.

(Por eso creo que Perry Marshall y un servidor, Félix Rocha Martínez, somos de pensamientos complementarios y que debiéramos unirnos para lograr hacer realidad la caída del neo-darwinismo en los años siguientes).

Mi desafío a usted: tomar una decisión deliberada para salir de su entorno habitual y familiar e innovar. El mundo le recompensará por ello.

(La decisión deliberada para salir del entorno habitual y familiar e innovar la tomé desde 1965. Por favor lea mi obra en www.cicatrices.com.mx la actualización de mi libro Cicatrices).

Comparta y disfrute.

(Disponible para pláticas sobre mi teoría)

Félix Rocha Martínez
www.cicatrices.com.mx
frocham@yahho.com
Saltillo, Coahuila, México
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